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Crítica

"Priscilla", un musical provocativo e intenso, con un Pepe Cibrián deslumbrante

07/02/2014 23:05 hs
Se estrenó esta semana en el teatro Lola Membrives, "Priscilla, la reina del desierto", una súper producción musical, con Alejandro Paker, Juan Gil Navarro y gran elenco.
Sin dudas "Priscilla, la reina del desierto", es uno de los musicales más "gay" que se hayan estrenado en la ciudad de Buenos Aires. Y decimos gay desde el concepto original de esta palabra, gay de alegre, gay de zafado, gay de provocativo y gay de desprejuiciado.

La producción de Gabriel García y GRG Producciones, es impecable en los rubros técnicos y artísticos. Los créditos de Elizabeth de Chaperouge en la coreografía , Gaby Goldman en la dirección musical y  Valeria Ambrosio en la dirección general del espectáculo, aseguran calidad y prestigio en la puesta que se estreno la semana pasada y que es un fiel reflejo de la versión de Londres.

La historia se centra en Tick, Bernadette y Adam, un glamoroso trío de transformistas de Sydney que viaja por el desierto australiano en una suerte de motorhome bautizado "Priscilla" para realizar un espectáculo "drag" en un remoto hotel de dudosa categoría.

Durante el viaje se encontrarán con diversos personajes, algunos que las aceptan y otras que los rechazan al saberlos hombres travestidos.
Casi al final del viaje, Tick revela a sus amigos que tiene un hijo al que no vio nunca y que el verdadero motivo es conocerlo, y que la actuación será en el hotel que regentea su ex mujer, aunque llegado el momento las cosas no serán como estaban planeadas.

El elenco lo encabezan Pepe Cibrián, que compone a Bernadette, una transexual madura y alejada de del show. El trabajo de Cibrian es simplemente mágnetico, su sola presencia en el escenario le ofrece al espectáculo, gracia, clase, humor y talento. Sin dudas el gran protagonista de la historia.

Luego está Alejandro Paker, el motor de toda la historia, quien interpreta a Tick. Paker de probado oficio en los musicales tiene excelentes momentos en la obra y un solo sublime del clásico de Elvis Presley, Always On My Mind, que arranca la ovación de la noche.

El trío lo completa Juan Gil Navarro, quien se nota hizo un gran esfuerzo físico y vocal para encarar a su "Adam", pero no termina de convencer, interprentando a un gay demasiado "afectado" y tal vez un poco al límite. Tal vez con el transcurso de las funciones logre encontrar un tono algo más calmado, cosa que no logró el día de su estreno.


En el elenco también están Mirta Wons, Omar Calicchio, Florencia Benitez y Gisela Lepío, todos muy correctos en sus roles y una sorprendente Sabrina Artaza que brilla en su breve participación. Un cuerpo de baile impresionante acompaña la puesta y redondea un elenco de puro talento.

El primer acto de Priscilla es simplemente genial, alegre, con canciones super gancheras y con todos los rubros técnicos al servicio de la obra. El otro gran protagonista de la historia es el micro, la autentica Priscilla", que se transforma tanto como los actores.

Priscilla, la reina del desierto es un espectáculo ideal para los amantes del género, con una banda de sonido y una producción impecables, digno de los mejores escenarios teatrales del mundo.