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El drama que vivió Tortonese: "Fundí motor y estoy como nuevo"

19/04/2015 13:21 hs
ÍNTIMO. El columnista y humorista brindó una entrevista en la que habló de su presente profesional y emocional, y recordó la fuerte crisis personal y cómo salió adelante.

Humberto Tortonese se caracteriza por su humor y su carisma, tanto frente a una cámara como ante un micrófono a través de la radio. En una entrevista íntima a Clarín, el columnista habló a corazón abierto de su presente profesional y emocional, y recordó la fuerte crisis que transitó y hoy lo "reinventó".


¿Qué te pasa cuando te plantás frente al micrófono? Tu coequiper en Radio con vos, "La Negra" Vernaci, dice que se siente la mejor...


Cuando estoy frente al micrófono no me doy cuenta, no estás pensando en lo que vas a decir, lo decís. El que estudia locución piensa cómo decir de tal forma y qué. Yo nunca dije 'Quiero hacer radio'. Yo era de teatro, había pasado por la tele, pero no tenía vínculo con la radio. Escuchábamos Radio Colonia con papá de chicos, pero nunca fue una relación directa. Incluso, yo no escuchaba radio cuando empecé. Venía de ser muy libre, no admiraba a nadie, era yo, bien o mal. Y tuve suerte.


¿En cuánto influyó la suerte en tu carrera?


¿El 100%? (Se ríe). Yo siempre creí de chico en un destino marcado. Seguir adelante, porque  las cosas igual te van a pasar. Incluso si te tirás debajo de un 60, si es el destino salvarte, el colectivo puede doblar antes. Yo busco divertirme, siempre quiero pasarla bien. A los 50 sigo queriendo jugar...


¿Cuándo te diste cuenta de que la vida era exclusivamente divertirse? ¿O siempre encaraste así la vida?


De chico volaba con la imaginación, me imaginaba otras cosas. Vos a un niño podés condicionarlo como a un animal: a tu perrito lo podés hacer faldero o independiente. Esa libertad yo ya la tenía en la cabeza de chiquito. Una vez, me acuerdo, me perdí en la playa y caminé. ¿Dónde están tus padres?, me preguntaron. Los mandé a buscar para el otro lado. Me quise perder. O será que yo ya era libre, que yo ya sabía que podía ir para el lado que yo quisiera. Era hijo de inmigrantes, el tercero, el más chico. Es otra importancia que se le da al tercero. O te quedás con dos hijos o largás un tercero al que criás de otra forma. Tuve mucho cariño.  Mamá lo anotaba todo. Guardaba el primer pelito, el diente. ¡Pero lo mío siempre estaba incompleto, ya no habían anotado todo!


¿Y tu vida de niño de qué manera cambió cuando murió tu madre?


Mamá murió cuando estaba yo en tercero. Era complicado porque no sabíamos muy bien lo que pasaba. Al ser chico lo borrás todo un poco y los problemitas los tenés de grande. A veces cuando te dicen: ¿Esto no será que viene por lo que pasaste por tu madre? ¡Ya pasó tanto tiempo! Una muerte es algo tremendo para un niño, pero para una adolescente como era mi hermana, peor. Me acostumbré a vivir sin madre. Fue raro. Lo único que me acuerdo es que un tío, Cacho, nos pasó a buscar, yo no entendía qué había pasado, estaba serio, él que siempre hacía chistes. Me llevaron a ver a mi madre al cajón y ni entendía todavía qué era la muerte.


¿Y ahora esa  palabra te genera pánico o es algo que tomás naturalmente?


Estoy esperando mi muerte (se ríe). No, en serio, a los 20 me costaba ir a los velorios. Después, es parte de la vida. Hay que llorar. Después ya está. Te queda lo que pudiste hacer por el otro. Mi padre tuvo grandes problemas al final y yo no lo dejé en un geriátrico. Es un camino en el que todos nos vamos cayendo.


El año pasado se dijo que habías dejado "El diario de Mariana" (El Trece) porque te había afectado demasiado la muerte de Urdapilleta. ¿Fue tan así?


Más allá de que me haya afectado, la muerte de Urdapilleta me hizo ver cosas anteriores de la vida que tuve, una vida muy creativa junto a él y a Batato Barea. El underground no lo hacíamos con un rótulo. Y su muerte me hizo pensar ¿Qué estoy haciendo? ¿Estoy sentado en el lugar en el que tengo que estar? Es uno el que tiene que ubicarse. Tuve una vida bastante alegre, para afuera, de divertirme y ahí empecé a pasarla mal, a tener lo que no sabía que eran ataques de pánico. Después, llegó un punto en el que todo ese año de reflexión, de cumplir 50, de estar con una nueva pareja, fue como cuando se funde el motor. Fundí motor y estoy como nuevo.


¿A los 50 uno se enamora de otra forma?


Te enamorás de distintas formas según las épocas que estás viviendo. A los 50 valorás otras cosas. Compartir lo valorás el doble que a los 20, cuando querías romper el mundo. Que alguien quiera compartir la vida es fantástico. No es solo lo físico. Alguien te llega por muchas cosas. Cuando alguien te llega solo por lo sexual, se termina, pero cuando encontrás todo eso junto, te preguntas ¿Será verdad? Lo conocí por un chat. Nos encontramos, fue funcionando. Conocer a alguien hoy es re fácil, querer a alguien no. Yo no proyecto nada, porque tenemos mucha diferencia de edad con él. Si pensás, no hacés.


¿Cuál sería el parakultural de hoy?


No hay. Hay una involución de la cosa creativa. El no permiso era lo que sacaba lo más combativo de uno. Ahora no se combate. Sólo combaten los políticos.


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