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Benjamín Vicuña habló de todo: extranjero en Argentina, su visión política y la nueva generación de padres

05/05/2015 09:23 hs
[ÍNTIMO] El actor chileno, que tendrá una fuerte presencia este año en la pantalla, habló sobre sus múltiples trabajos y su familia.

El reconocido actor chileno, Benjamín Vicuña,  vive uno de sus mejores momentos junto a su familia y a nivel profesional con un gran trabajo en la ficción. Es que este año habrá muchas posibilidades de verlo en la pantalla, tres películas y dos series que son el saldo de un intenso 2014, que lo tendrá como protagonista todo el año. En una entrevista íntima con Personajestv, Vicuña habla de su trabajo y la familia que tiene junto a Carolina Pampita Ardohain y sus tres hijos, Bautista (7), Beltrán (3) y Benicio (7 meses).


La primera producción en la que se lo podrá ver en Argentina será "Sitiados", una ficción de época inspirada en la historia de un fuerte en el sur de Chile, donde quinientos españoles quedaron prisioneros a manos de los mapuches, será -para nosotros-. En cambio, en su país natal ya se estrenó el largometraje El bosque de Karadima, que batió varios récords de taquilla y que narra la historia real de un joven que buscaba su vocación y fue abusado por el sacerdote que era su guía espiritual. Además, el actor será parte de uno de los platos fuertes de Telefé este año: Entre Caníbales, la miniserie que protagonizará junto a Natalia Oreiro y Joaquín Furriel, bajo la dirección de Juan José Campanella.


-¿Cómo es tu personaje en Sitiados?


-Se llama Agustín, es un español que vive hace muchos años en el sur de Chile en un fuerte. Es una persona que está viviendo un proceso de desencantamiento del abuso de la fuerza de las autoridades españolas. Tiene sensibilidad y afinidad por el pueblo originario, los mapuches, y domina su lengua y eso hace que se transforme en un mediador entre los dos pueblos. Es un personaje salvaje, tosco, rudo, por momentos violento. Es un héroe con todas las letras, tiene toda la nobleza clásica de un héroe convencional.


-¿Tuviste que prepararte físicamente para este trabajo?


-Sí, tuve que engordar y crecer en masa muscular. Es un personaje muy físico, donde la idea era que se viera temible. También me exigió tomar clases de espada y de arco y flecha. Yo monto desde que soy muy chiquitito, así que aprovechamos para sumarle muchas secuencias a caballo al personaje.

-El film El bosque de Karadima está batiendo récords de taquilla, en Chile, ¿qué te pasa con eso?

-Estoy contento de ver que el público sí quiere escuchar la verdad y de que exista indignación por el tema. Hoy la gente está empoderada, puede cuestionar todo tipo de instituciones, desde la iglesia hasta el gobierno y en ese sentido es una denuncia hacia el abuso de poder como tal. Entonces, feliz de que se genere un éxito de taquilla, pero no sólo eso si no porque quiere decir que hay autocrítica y sensibilidad frente a los casos de abuso sexual. Es una película incómoda, pero necesaria.


-La serie Entre caníbales también roza la realidad...


- Es un proyecto muy bien armado que aborda la trastienda política con todo lo que significa la ambición, el poder, el ego y las lealtades. Son tres ejes importantes: la política, la justicia y el amor. Se presta al lugar común de decir la realidad supera la ficción y es verdad. La serie recoge diferentes elementos de la realidad y tiene un foco para que genere identificación local. Por supuesto, tiene un vuelo propio, pero también está pensada para la región y en ese sentido es universal en su tratamiento. Toca temas que están muy a flor de piel y que te das cuenta que a la gente le importan mucho.


-En Chile, tenés tu corazoncito con Michelle Bachelet, ¿acá cómo te vinculás con la política?


-(Risas). El corazoncito con Bachelet, estuvo bueno eso...


-Efectivamente hay una cosa ahí de cercanía, de respeto, de cariño. Yo no soy militante ni mucho menos, pero existe esa afinidad. Yo no pertenezco al mundo político, no me gusta la politiquería, soy muy crítico de eso. Sin embargo, entiendo que como actores finalmente somos animales políticos que ejercemos la política desde otro lugar. Me refiero a la gran política que tiene que ver con la democracia o el deber cívico.


-¿Y acá?


-En la Argentina soy súper respetuoso porque entiendo mi rol de extranjero, si bien tengo mi familia y mis amigos, soy muy cuidadoso a la hora de vertir mi opinión en público. Es delicado, pero por momentos esa distancia, lejanía o perspectiva me hace ser mucho más positivo que el promedio de los argentinos. Digo, valoro mucho cosas que quizá ustedes no se dan cuenta.


-¿Por ejemplo?


-Lo más cercano a mi rubro: la cultura y el arte. Tienen grandes referentes y en el caso del teatro y del cine, el público, que finalmente es parte de la industria, acompaña a sus realizadores. Tenemos el fenómeno de Relatos Salvajes con 4.000.000 de espectadores y las salas de teatro llenas más allá de la crisis. La educación que para mí también sigue siendo un pilar fundamental en la superación de la pobreza y, sin ir más lejos, vienen de otros países porque es accesible.


-¿Qué actores argentinos te inspiran?


-He tenido la posibilidad de trabajar con un montón de ellos. Eduardo Blanco, con quien estoy trabajando, me encanta como labura y me parece que es un gran actor. Ricardo Darín, Julio Chávez, eso de tener la oportunidad de poder trabajar con tipos que admiras es realmente un placer.


-¿Qué te gustaría hacer como actor que todavía no se haya concretado?


-No sé, la verdad es que he tenido una evolución súper natural, orgánica así que no fuerzo mucho mi carrera, como que las cosas se van dando. Por ahí, me encantaría hacer más teatro, pero lamentablemente el cine y el teatro son incompatibles. Por ejemplo, en este caso, estoy estrenando tres películas y el teatro sería incompatible para poder acompañar las películas a los festivales y yo entiendo que las promociones son parte de mi trabajo.


-¿Hay tiempo para la familia con este ritmo?


-Sí, sí, se organiza.


-¿Te ocupás de llevarlos al colegio, controlás los deberes de Bautista...?


-Mmm... (Risas). Pasa que ahora se me está juntando todo, de hecho viene la presentación de Entre caníbales y va a aparecer como que soy un padre desalmado, pero resulta que esta es una época de estrenos de trabajos que ya hice el año pasado.


-¿Se ocupa más Carolina entonces?


-No, es compartido. No tengo ningún complejo, todo lo contrario, somos una generación de padres presentes, que entendemos el concepto de los tiempos, el valor de estar y eso es una reacción quizá a otra generación así que en ese sentido no me castigo tanto, todo lo contrario.


-¿Cómo se adaptan los chicos?


-Por el momento, hay una adaptación plena, estoy súper tranquilo. Tenemos nuestra casa acá y a nuestros amigos. Sería el primero que no mantendría esta dinámica si viera que le hago daño a alguien, pero, muy por el contrario, siento que la cosa va bien. Las residencias son complementarias y nos hace bien.


-Pampita dijo que quiere tener otro hijo...

 

-(Risas) ¿Dónde dijo eso?


-En lo de Mirtha...


- No estaba viendo eso, así que no me doy por aludido... (Risas)


-¿Qué opinas?


-No sé, estamos en un momento de crianza. No tiene que ver con algo inmediato, tiene que ver con un deseo para los próximos 20 o 30 años... (Risas).

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