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La vuelta de Tinelli: superproducción, extraños looks, jurado de cera y un turco polémico

13/05/2015 15:09 hs
[OPINIÓN] Showmatch tuvo un gran debut, en el que se vio un nivel de producción sin precedentes para nuestro medio. Sin embargo, hay cosas para analizar... Por Rodrigo Lussich.
Rodrigo Lussich
Por Rodrigo Lussich
Codirector

Showmatch volvió el lunes con la apertura más espectacular de los últimos años para festejar el décimo aniversario del Bailando, formato que mezcla un concurso de baile de altísima calidad visual y de producción, con un programa de chimentos de avanzada.

 

Su casting de este año también es superador a los anteriores: todos están ahí; los protagonistas de los escándalos más recientes, inalcanzables figuras como Juana Viale, y las más bizarras que prometen impacto.

 

Después del primer programa de presentación llegó el Bailando 2015. Tinelli sigue estando en forma, nunca relaja en su estilo y vuelve a demostrar por qué es el conductor número uno de la televisión. Aunque el look del primer programa tuvo más críticas que elogios (por primera vez no se escuchó la frase "Tinelli marca tendencia"), lo que importa son sus reflejos y el manejo del humor y los tiempos televisivos que tiene como ninguno.

 

Con el debut del certamen llegó el jurado: pese al exceso de botox y tratamientos faciales más cercanos a la cera que a lo natural y a ciertos vestuarios extravagantes, ellos están ahí para dar lo que se espera y lo saben bien. Solita Silveyra sigue siendo la revelación en un rol que aprendió a manejar, aunque ahora a uno le cuesta imaginarla actuando de nuevo.

 

Y tras ellos, el primer bailarín del año. La figura internacional que acaparó todo el programa, dejando en bambalinas al resto de las parejas previstas. Ergün Demir -Ali Kemal para los amigos- viene directo de Turquía y del éxito que es Las mil y una noches. Nadie le explicó al actor los tiempos del certamen ni de nuestra tele, por lo que a todo contestaba con larguísimos parlamentos que encima traducía una especialista. Tinelli lo dejaba: todos sabían que el invitado daba Rating. ¿Quién iba a mover un dedo por sacarlo? Por raro o exótico, por singular o distinto, el tal Demir hablaba como un loro una sumatoria de frases hechas y todos seguían pendientes. ¿Hubiese bajado el número de la noche en un programa presentación si entraba el resto de los participantes? Nadie quiso arriesgarse aunque aquello televisivamente era un tanto pesado: se hacía largo y tedioso, no era precisamente un sketch divertido -salvo por las caras y acotaciones de Tinelli que hacían la diferencia- pero sin embargo con el Rating volando en una televisión que en general suele acariciar el piso, aquello fue la fórmula perfecta.

 

Si Florencia de la Ve se fue enojada a su casa por no bailar, a nadie le importó demasiado; ni hablar los otros dos previstos. Habrá que esperar a esta noche para ver más baile y menos charla.

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