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Lanata, íntimo: su pasado con las drogas, el último año en la tevé y su nuevo proyecto en Miami

24/05/2015 09:33 hs
[A FONDO] En una entrevista extensa, el reconocido periodista habló a corazón abierto de su vida profesional, emocional y familiar, luego de su complejo trasplante de riñón.

A corazón abierto, Jorge Lanata habla de todo en una extensa e íntima entrevista a La Nación Revista en la que confiesa sus más íntimos sentimientos luego de haber sido sometido a una compleja operación y trasplante de riñón.


El reconocido periodista decidió que este será su último año en la televisión y se desafía a un nuevo proyecto en el exterior. Todos los detalles en esta jugosa entrevista:


¿Cansa ser Lanata?


A veces sí. El nivel de exposición es muy grande. Pero no es justo quejarse de ese valor agregado. Primero porque hago un laburo público y después porque la gente tiene una onda increíble. Pero sigo siendo un extranjero en muchos lugares. Viví en toda la ciudad, aunque sigo siendo un pibe de Sarandí, un tipo del Sur, desapegado, un exiliado.


¿Tuviste la idea de que te podías morir en la operación?


Le escribí una carta a Sara [su esposa], pero que no era exactamente de despedida, de "me voy a morir, gracias por todo".


¿Creés en algo más allá de la vida?


Creo que hay un orden, pero no sé cuál es. Conocemos muy poco de lo que pasa. Hay miles de millones de estrellas. Creo en eso. ¿Es Dios? No me importa mucho cómo se llame.


No parecés un tipo que tenga demasiado miedo a la muerte.


El miedo a la muerte no me paraliza. Le temo a otras cosas: por ejemplo, cuando escribo o digo algo quiero que se entienda. También tengo miedo a hacer un papelón de manera irreversible. Y a las películas de terror.


¿No le tenés miedo a la muerte o te sentís omnipotente?


No siento que me vaya a pasar nada malo. Capaz es omnipotencia, realmente no lo sé. Uno deja de ser inmortal a los 40. A esa edad te das cuenta de que te vas a morir. Igual yo salí de la operación con la necesidad de pasarla mejor, que es insólita en mí. Puede sonar frívolo, pero hasta quiero estar en lugares más lindos, hacer cosas que me gusten, no quiero pasarla mal. Y como, de alguna manera, viví todo esto como un renacimiento, me enganché con un proyecto nuevo para el año que viene que es como empezar de vuelta.


Es una constante en tu vida: sos un gran abridor de cosas.


Es mi vida, es cierto. Siempre estoy buscando cosas. Pero también sé que tengo menos tiempo. Es distinto cuando hacés un proyecto a los 54 que cuando lo hacés a los 26. Nunca había pensado en mi vida después de los 50. Y eso a mí me cambió mucho el punto de vista.


¿Y qué estás tramando?

Estoy pensando en un laburo bastante grande en Internet, pero no sólo para la Argentina. Creo que la época dicta que sea más regional, pero no con base acá.


¿Miami?


Sí.


¿Te vas o vas a ir y venir?


Es difícil decirlo porque a la vez yo arreglé para hacer acá unos especiales el año que viene con el canal. Miami nos conviene porque es un lugar estratégico y el proyecto está dirigido a América latina y a Estados Unidos.


¿En qué consiste?


Creo que hay que reinventar Internet. Lo que hoy sale es una copia de lo viejo en lo nuevo. Hay que replantear todo. Estoy como en los años de Página/12 cuando queríamos definir un nuevo diario. Ahora quiero definir por lo menos qué es Internet para mí y desde cero. Estamos laburando con Martín Varsavsky y con el grupo alemán Axel Springer. También va a estar Marcelo Figueiras, de laboratorios Richmond, y estamos en el medio de una conversación con un fondo en Miami, también vinculado con la Argentina.


¿Es una revancha por el fracaso de Data 54?


No, no, yo no vivo esto como una revancha. Cada cosa pasa en una época y por algo. No tengo cuentas pendientes con nadie. Es perder el tiempo. No miro para atrás, sino para adelante. Después de la imprenta, Internet es el elemento más democratizador que se inventó, pero todavía tiene que evolucionar muchísimo. Quiero ver si puedo meterme en esa evolución. Es un proyecto que involucra a 250 personas. Después es a suerte y verdad, te va bien o te va mal. A mí no me asusta competir, tampoco fracasar. Lo que quiero es sentir el proyecto. Si lo puedo llevar adelante, allá voy. Me juego a eso.


También parece una manera de curarte en salud poniendo distancia por lo que pueda suceder aquí después del 10 de diciembre de 2015.


Yo no desaparezco de acá para nada.


(...)


¿El trabajo se te convirtió en tu nueva adicción?

 

Laburo mucho, leo y estoy bastante en la Red, pero no lo vivo como un laburo. Me levanto muy temprano, porque ahora me está drenando la herida y viene una enfermera a las 6.30 de la mañana. Y ya a las 8 y pico me voy para la radio. Me acuesto a las 11. No duermo mucho.


¿Cómo anda tu costado compulsivo?


Cuando me gusta o me interesa algo me pongo a full, estudio y me dedico a eso. Yo tiendo a ser compulsivo y adictivo, las dos cosas. No soy turista, hay gente turista en la vida.


¿Qué vendría a ser turista en la vida?


Turista es el tipo que se droga sábado y domingo. Cuando yo me drogaba, me drogaba; cuando la dejé, la dejé y no hay posibilidad que me vuelva a drogar. Doy este ejemplo que es medio brutal para que se entienda. Nunca estoy a medias.

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