Acusado del crimen del ganadero se quebró y dijo dónde están restos

Al momento de ser detenido, el sospechoso estaba tomando un café con la familia de la víctima, a quien le debía dinero por hacienda.

DyN
Por DyN
El hombre que fue detenido sospechado de ser el homicida del empresario ganadero correntino Horacio Rodríguez Videla, "se quebró" ante funcionarios judiciales y confesó dónde estaba parte del cuerpo descuartizado.

Según informó el jefe de la Unidad Regional II de la Policía de Corrientes, comisario mayor Héctor Montiel, el comisionista ganadero Carlos Lerena "se quebró e indicó ante el juez, el fiscal y los policías el lugar en que estaba oculto parte del cadáver".

Montiel indicó además que al momento de ser detenido, Lerena estaba tomando un café con la familia de la víctima “intercambiando conjeturas sobre el destino de Rodríguez Videla”.

El comisario reveló que en un primer momento, el acusado había actuado "con una frialdad sorprendente".

"En principio había dicho que estuvo con Videla hasta las 14, pero cuando la familia testimonió que su último contacto había sido a las 12.30, intentó acomodar su testimonio" manifestó y agregó que cuando el juez de instrucción de Goya, Carlos Balestra, libró una orden de allanamiento de su domicilio, Lerena "se quebró" y confesó.

Montiel precisó que el caso fue caratulado como "homicidio calificado por ensañamiento y alevosía", por lo cual Lerena, que es el último acusado, continuará detenido en la Comisaría Primera de Goya.

El jefe policial sostuvo que, según las primeras investigaciones, el homicidio ocurrió entre las 12 y las 12.30 del martes, presuntamente cuando Rodríguez Videla se encontraba en el domicilio del acusado para cobrar una abultada deuda que el comisionista mantenía con él por la compra de cabezas de ganado.

Las primeras pesquisas policiales determinaron que el empresario fue atacado por la espalda "con un elemento contundente, que pudo haber sido una llave inglesa" y que presentaba "cuatro cortes punzantes en la zona del torso".

Montiel relató que una vez consumado el homicidio, el asesino usó cuchillos de gran porte y sierras para seccionar el cadáver en seis partes: "Cortó los dos brazos, las dos piernas, la cabeza y el torso y los colocó en bolsas de polietileno con la idea de deshacerse del cuerpo con mayor facilidad".

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