Informe: Ganar el Bailando a veces es perder

Caja Boba

No siempre ser el triunfador del programa de Tinelli asegura un gran destino. Luces y sombras de cómo les fue a cada uno después del triunfo. Los destinos de Carmen, de la Ve, Rucci, Carla Conte, Pampita, Escudero, la Mole y Piquín.

Estar en un Bailando es para mucha gente una ansiada meta; para las chicas mediáticas es como doctorarse con honores en Harvard, y estar presente en la pista de Marcelo Tinelli asegura enorme popularidad, rating, futuros contratos, temporadas teatrales, mediatización instantánea, actos de presencia en boliches y mucha exposición. Todo lo que un proyecto de famoso quiere conseguir.

Lo importante es llegar a la foto de los que van a bailar. Después si te echan, bueno, por lo menos estuviste ahí.

Ganar el Bailando, sobre las finales, hace que todos hablen de vos, pero eso no significa que después te espere una carrera meteórica.

Carmen Barbieri fue la primera ganadora en 2006 y relanzó su carrera, pasó a ser cabeza de compañía de sus propios espectáculos y se consagró como figura a partir de ese triunfo. Luego pasó a ser jurado, tuvo una segunda vuelta bailando y nuevamente jurado del programa. En teatro hizo dos éxitos con Miguel Angel Cherutti compartiendo rubro, y después sus cuatro revistas que encabezan la taquilla del género cada año, y va por la quinta.

Florencia de la Ve resultó triunfadora en el que se hizo ese mismo año, cuando los certámenes eran cortos y con pocas perejas y aún el Bailando buscaba su estilo, en esos tiempos más ligado al baile y menos al escándalo. A pesar de ganarlo eso no hizo que De la Ve tuviera continuidad televisiva inmediata; recién este año hace La Pelu en Telefe. No volvió a trabajar en Ideas del sur y se abocó al teatro, consagrándose en Carlos Paz en sucesivas temporadas.

Carla Conte ganó el siguiente. Cuando eso sucedió, se pensó que teníamos a la nueva figura del país. No pasó nada. Conte se quedó un tiempo conduciendo en Ideas del Sur y después de ser madre bajó el perfil  insólitamente: se fue a canal 7 a trabajar lejos de las presiones mediáticas y poco se sabe de ella.

Celina Rucci, cuando ganó, pareció ser la vedette del siglo XXI. Llegó a ser tapa de la revista Noticias cuando hizo por primera vez el baile de caño en Showmatch. De ahí a encabezar con Cherutti y después, lentamente, una retirada, una separación, priorizar su familia, adoptar sus hijas, y un cambio de perfil absoluto. ¿Se pinchó un globo que parecía imparable? No los sabemos. 

Pampita ganó el Bailando 2008. Desde su ingreso fue favortia; ganó con mucho carisma más que por el baile, aunque lo hacía muy bien. Su carrera siguió como venía, el Bailando no la subió ni la bajó; se dedicó a su familia y a su carrera como modelo, pero no por eso descolló de ahí en más. Eran épocas de gran conflictividad con su madre y escándalos familiares; le pegó a Isabel Macedo en Punta del Este y ahí quedó la cosa.

El 2009 fue un año diferente para Showmatch. Tinelli hizo el Gran Cuñado y volvieron los humoristas; recién en la segunda mitad del ciclo apareció el "Musical de tus sueños" con un formato distinto en el que los famosos bailaban con un grupo de bailarines. Lo ganó Silvina Escudero por escándalo y talento en la pista, pero el gran protagonista de ese certamen fue Ricardo Fort que apareció recién al final y tuvo su apogeo en esa época, cuando el programa no tenía el rating de los años anteriores.

El 2010 tuvo pro primera vez un varón como ganador. La Mole Moli fue la revelación desde el humor, y fue la única oportunidad en que ganó un pésimo bailarín, solo a fuerza de carisma. En un año donde empezó a priorizarse el escándalo y los conflictos con un jurado de alto perfil mediático y peleador, con Alfano y Pachano matándose y Fort con sus romances, se pensó también entonces que La Mole era una figura con futuro. Tampoco sucedió. Al año siguiente pasó de cortar el tránsito a su paso y entrar con una autobomba de bomberos a su pueblo, a despotricar contra Tinelli. Su esposa La negra pasó sin pena ni gloria, y ahora la Mole canta los domingos con Listorti.

El año pasado, finalmente, la inclusión y el talento ganaron de la mano de Noelia Pompa y Piquín. El bailarín clásico buscó popularizarse y accedió competir cuando era claramente superior. Aunque no se llevaba genial con la pequeña Noelia, despertaron emoción y se llevaron los aplausos. Este año bailan por revalidar el título.

Con este ciclo recién comenzado y haciendo camino al andar, por ahora las sorpresas son los bailes por la inclusión en el marco del lema "Sí, se puede", la extravagante Charlotte Caniggia y un jurado más tranquilo, con Gasalla luciéndose más en personaje que como él mismo, y sin claros favoritos a la vista. Cualquiera querrá ganarlo, pero eso no significa -como muestran los hechos- que eso asegure larga vida profesional.






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