El "efecto Gio" en un torneo que se juega a las patadas

Tras la lesión del colombiano, que lo dejó fuera del torneo, los árbitros se mostraron más duros y expulsaron a seis jugadores por insultos o faltas, sólo en la segunda fecha.

Después de la lesión de Giovanni Moreno fueron muchos los que salieron a hablar de la violencia con la que se está jugando en el fútbol argentino y la pasividad con la que actuaban los árbitros, los mismos que, afectados por todo lo que se dijo en la semana, se mostraron menos tolerantes con el juego brusco y las quejas de los jugadores. 


 


Uno de los que habló fue Julio Grondona. Había dicho que de esta manera -a las patadas- no se podía jugar y que se iban a tomar medidas al respecto. Y luego de una primera fecha con muchas amarillas pero ninguna roja, en la segunda fueron siete los jugadores expulsados (seis por juego brusco o insultos y Sessa, fue expulsado por último recurso).

En el partido entre Boca y Racing el árbitro Patricio Loustau mostró nueve amarillas y expulsó a Diego Rivero de Boca sobre el final del partido, aunque podría haber visto la roja mucho antes, tras varias faltas fuertes sobre Lucas Licht.

En Vélez-All Boys, el internacional Héctor Baldassi expulsó en dos minutos, sobre el final del partido, a Carlos Soto y Emanuel Gigliotti del Albo por dos duras infracciones sobre Maxi Moralez.

Otro de los árbitros que se mostró menos tolerante fue Sergio Pezzota, que en el primer tiempo de Estudiantes-Quilmes expulsó por doble amonestación al volante Enzo Kalinski y condicionó al cervecero para el resto del partido.

Los otros jugadores que vieron la roja en esta fecha fueron Román Martínez de Tigre, en el primer tiempo frente a Arsenal, y Santiago Hoyos de Lanús, en el partido que el Granate perdió frente a Newell´s.

En las próximas fechas habrá que ver si los árbitros siguen tan exigentes como se mostraron en la segunda, o fue sólo una reacción momentánea luego del revuelo que generó la grave lesión de Giovanni Moreno.

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