El papelón de Luiz Alberto y una crisis que se explica desde arriba

Las decisiones del presidente xeneize, Jorge Amor Ameal, como la inentendible contratación del brasileño, explican que Boca esté en el fondo, con apenas 14 puntos en 15 partidos.

Que Boca esté 17º en el Clausura, que apenas sume 14 puntos en 15 partidos (ni el promedio de todos empates le da) y que sea el equipo más goleado del torneo (28 tantos en contra), incluso más que Atlético Tucumán, -el último- no es casualidad, es causalidad.

El equipo de la Ribera es un compendio de malas decisiones. Y que empezaron junto al 2010, allá por enero con la traumática salida de Alfio Basile y Carlos Bianchi. Por los malos resultados del Apertura y un par del verano, el Coco se fue, Y atrás de él, el manager.

Jorge Amor Ameal confió en que Abel Alves milagrosamente pudiera sacar a flote al equipo, pero al ya ex DT le falta para santo y no pudo.

El presidente de Boca no hace más que equivocarse, y un claro ejemplo fue la contratación de Luiz Alberto: el defensor brasileño llegó del Fluminense, donde hacía meses que no jugaba, y en el primer entrenamiento en Boca se ahogó a los 20 minutos.

El contrato con el central era de cuatro meses (y costó 250 mil dólares), por este torneo, aunque él recién se pudo incorporar en la sexta fecha. Y así como llegó, se fue: 70 días más tarde, sin llegar a cumplir su contrato, lo rescindió.

En total, jugó 585 minutos con la camiseta de Boca, y su mejor partido, al menos, fue ante River. Después hizo agua.

Ante esta crisis, el presidente Ameal ya está ideando su próximo manotazo de ahogado. Y, sin contar que aún no se sabe quién dirigirá técnicamente a la institución después del Mundial, piensa hacer una limpieza en el plantel. Aunque todavía no tenga claro a quién quiere echar.

Claudio Morel Rodríguez y Gabriel Paletta, a quienes se les vence el contrato en junio, eran fijas para dejar el club, pero ahora no todo está tan claro.

Federico Insúa es el otro que parecía tener un futuro asegurado, aunque en este caso también volvió a reinar la duda. El Pocho, desgarrado, deberá estar parado al menos 21 días y es muy probable que no juegue más en el Clausura, pero todavía no avisaron qué harán con su contrato, que también finaliza a mitad de año.

El que parece tener todo cerrado y su salida sería inexorable es Hugo Ibarra.

Pero el signo de interrogación más grande, además de saber quién será el DT, aparece en los contratos de Juan Román Riquelme y Martín Palermo. ¿Qué decidirá el presidente? ¿Seguirán los dos, se irá uno? Sólo él lo sabe. O ni siquiera…

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