El caso Campisi Costantini abre el debate: ¿Ella es una "Roba espermatozoides"?

La periodista y escritora Teresita Ferrari escribe esta columna para RatingCero.com, tomando la base del caso mediático que titula esta nota, pero que va mas allá... y cuenta cómo operan estas chicas.

Por Teresita Ferrari

Son lindas, se dejan llamar celebrities y nadie podría, ni con el más importante y denso de los vocabularios, definir de qué se trata este grupo de mujeres. Rondan por los  lugares acertados, intercambian teléfonos con las personas indicadas, se dicen amigas de. a los diez minutos de conocerlo y la ropa de canje les permite pasar inadvertidas en el más paquete de los cócteles aunque en ese grupo social jamás figurarían en el mailing. 

Es muy difícil de explicar cómo se hacen de datos básicos para pararse en ese retazo de tierra que las acerca a las cosas fáciles. Canjes, poder, comidas exclusivas (por sus comensales) e invitaciones de alto nivel.

Seguro que nacieron con la parabólica bien orientada. Pero todo eso se sostiene por poco tiempo, la piel tirante y luminosa es efímera, las cuatro frases ingeniosas se vuelven repetidas y el futuro se hace presente con el pedido claro de "hacerte cargo". Esto es pagar alquiler, expensas, luz, gas, teléfono, móviles (siempre tienen dos), ropita moderna, pelu (a veces), viajes, y tantos detalles que les permita reciclarse y seguir en el camino. ¿Un camino hacia dónde? A los mismos lugares que ya conocieron y vienen siendo copados por nuevas candidatas que repiten el derrotero. En ese momento se viene la hora de encontrar una contraseña que les permita tener para siempre asegurada una vidita más o menos linda y con algunos placeres extras aunque el bebe llore por las madrugadas.

La habilidad última que se necesita es pararse al lado del candidato adecuado, señor de vida desprolija, con billetera abundante y apertura fácil, de esos que después de un par de copas creen que están sentados a upita de Dios. Es así que regalan promesas, seducen a mansalva y en el revoleo se van con alguien. Ese alguien es alguna de las chicas. Dos cosas no puedo asegurar, que hablen de cómo cuidarse del sida y qué les preguntan ellos respecto de los cuidados para no quedar embarazadas. Dos claves que quedan en las nubes de Úbeda. Se viene el embarazo y aquí hay otras dos posibilidades. Se hacen cargo, disfrazan un casorio que siempre dura poco. Tienen el hijo y él por unos pocos meses se hace cargo hasta que la vida le pide más y el hijo queda postergado porque. Nunca lo habían querido ni pensado y tal vez ella jamás hubiese sido la elegida como madres para integrarlas a su destino. Esa chica sabe que se puede quedar embarazada, todas las mujeres sabemos que podemos quedar embarazadas sin no nos cuidamos.

También podemos decir que nos cuidamos aunque no lo hagamos y en eso hay una trampa que no tiene retorno. Porque un hijo no es una mascota, es un compromiso para toda la vida y un ser que merece nacer desde el amor, tener una vida con las cosas mínimas aseguradas como salud, escolaridad y bienestar cotidiano. Bienestar emocional y material. Y se queda en el medio de dos seres que tienen ambiciones diferentes y no compatibles. El no quiere y ella lo necesita como contraseña para tener un apellido, poder, departamento, auto y dinero mensual. Es un robo con la complicidad del que se deja robar. Para ser generosa.

Son ladronas de espermatozoides, ese pequeño origen de la vida, que no tiene potestad jurídica, cumple con la función de embarazar. Suena fuerte decirles ladronas justamente porque no tiene protección jurídica los pobres espermatozoides pero hay que hacerle honor a la justicia. Esas chicas roban un espermatozoide y se hacen (o creen que lo logran) de un gran futuro. De lo demás casi, casi que habría que hablar en policiales o sociales y aquí estamos en otro ámbito.

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