Caiga quien caiga: Por qué NO

El Malo y El Peor

El programa fue un ícono de los 90 por su periodismo inteligente y un nuevo estilo de hacer televisión. Tiene la clase de periodistas que editados siempre son más graciosos.

1 - Porque más allá de una pantalla más fría como la de América, un programa que supo hacer 30 puntos que hoy haga -como mucho- 3, es porque algo falló.

2 - Porque los programas son su marca, y esa marca se las da su conductor. CQC sin Pergolini no tiene razón de existir, como no la tendría Showmatch sin Tinelli, Intrusos sin Rial, como no la tuvo -mucho más aún al haber fallecido su conductor orginal- La biblia y el calefón sin Guinzburg.

3 - Si quisieron imponer una conductora femenina como Ernestina Pais debieron sostenerla en el tiempo. A la tercera temporada la reemplazan por el "Pelado" López, otro cambio y van...

4 - CQC fue un programa emblema en tiempos del menemismo, con una fuerte crítica y una manera de interrogar a sus funcionarios. El tiempo pasó, los gobiernos cambiaron y el globo se pinchó.

5 - Salvo el Proteste ya!, que sigue siendo una sección que ayuda a la gente y destapa ollas, el resto del programa oscila entre la avivada de noteros que ya no son aquellos, y notas a famosos que en El Rayo eran graciosas pero ahora...

6 - Lo mejor que tienen los conductores y panelistas de CQC -desde antaño hasta hoy- es ver lo buenos y masivos que son... en radio.

7 - El juego de meter la pelotita en el tacho desde las alturas fue divertido. Un rato. Listo, gracias.

8 - El conductor del programa, Guillermo López, es canchero y divertido, pero pertenece a la raza de figuras que le encantan a los productores de televsión pero que el público consume, digamos... poco.

9 - Di Natale, qué decir... el histórico del ciclo con su estilo único y su pelo color nieve, hoy hace juego perfecto con lo helada que está la pantalla.

10 - Básicamente, un ciclo que marcó historia en la tele, que mostró una manera diferente de hacer periodismo y se vendió al mundo, merecía no desdibujarse y perderse en el desierto televisivo del bajo rating. 

Sus profesionales son de primera, y, tal vez, haberlos juntado en un programa nuevo sin arrastrar estigmas ni revalidar títulos, les hubiera caído en mejor gracia.

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