Graciela Alfano al Cantando 2012: Por qué NO

El Malo y El Peor

No importa si es el Cantando o el programa de la Politti. Hacer volver a la televisión a Graciela es un arma de doble filo un tanto arriesgada cuando aún no la empezamos a ... extrañar.

1 - Porque para señora grande a quien su entorno laboral quiere hacer pasar por senil ya tenemos "La dueña" los miércoles, y Mirtha está brillante en el papel.

2 - Porque Alfano desaprovechó su mejor personaje el día que se creyó que era cierto.

3 - Porque le quitamos a Pachano a su mejor enemiga y no tenemos ganas de que lo recupere para empezar a romper las borlas de nuevo con su cantinela de siempre.

4 - Alfano cometió el peor de los pecados en televisión, en el que es tan común y fácil caer, que es devorarse ella misma en sus dichos, y terminar en la impunidad verbal, que la condenó.

5 - Su constante intención de llamar la atención, cambiar puntajes, retirarse a su camarín y desdecirse todo el tiempo, agotó al punto tal de que hayamos pedido más participación de... Larry de Clay.

6 - Queremos que pueda volver a poner en el papel de Migraciones cuando viaja la profesión de "Tapa de Gente" que tantas alegrías le dió. Lo del jurado era muy ingrato para ella.

7 - Jamás le perdonaremos que no se haya llevado a Pachano con ella a mejor vida televisiva.

8 - Por otra parte, de ir al Cantando, no queremos verla deslucida al lado de Mediavilla. La maldad del marido de Patricia Sosa no te la emparda ni Grace. Injusticia.

9 - De regresar, provocaría a Ventura a destapar nuevos expedientes de los años de plomo. No sabemos si Grace anda con su madre recorriendo cementerios de noche con muñecos vudú de Matías Alé y la Escudero, pero ¿para qué llamar al destino?.

10 - Y la verdad sea dicha, semejante belleza nacional ícono de este país, tuvo que soportar la ingratitud de la televisión HD. No sabemos si fue el maquillaje, las cirujías o la insensatez, pero el último año la cámara fue impiadosa con ella. No hay derecho!

Si bien el personaje de Alfano provocaba constantes polémicas y su impronta la hacía imprevisible, esa misma cualidad fue su peor pecado. Y la tele necesita gente confiable.

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