"Gonzalo Heredia me pidió el 'koala' y yo no se lo pude negar"

Se conocieron en 2008, cuando ella participaba en "Patinando por un Sueño", y el noviazgo duró un año. ¿Lo mejor? "Mucha química en el sexo", aseguró ella.

Rocío Marengo se animó y lo contó: tuvo un romance con el galán Gonzalo Heredia. Aunque pocos lo sabían, el noviazgo se produjo cuando el “Valiente” todavía no era conocido y entre ellos “hubo mucha química”.

Todo comenzó en 2008 y duró un año. En ese momento Marengo participaba de “Patinando por un sueño” y tenía mucho éxito. Los presentó un amigo en común. Ella lo había visto en la tele y había dicho que era "muy lindo".

Pero antes de la primera cita en un bar de Palermo, Marengo lo histeriqueó por mensajes de texto. Hasta que un día el ahora actor de “Malparida” finalmente la llamó por teléfono. Luego, la relación prosperó.

Era ella la que se cuidaba de no ser vistos. “Él jamás me dijo que saliéramos a escondidas. De hecho, en ese momento yo estaba a full con ‘Patinando’ y él recién arrancaba con 'Socias' (tira que el galán protagonizaba por Canal 13). Con Gonzalo no nos planteamos escondernos de la prensa. Estábamos los dos sólos y no teníamos nada que ocultar. Empezamos a salir, fuimos a tomar cafecitos por bares de San Isidro pero nadie nos pescó”, contó a la revista Pronto.

Al principio de la relación, Marengo se sintió atraída por la humildad de Heredia. “Ahora está diferente, muy inflado, pero en su momento me contaba que era de Munro, que ayudaba a su papá en un taller mecánico. Un pibe normal, de barrio”.

Sobre el gran año que vivieron, la mediática contó: “Era muy loco despertarme y tener al lado al pibe de ‘Socias’. Mi mucama nos hacía el desayuno, y tomábamos mate en la cama con tostadas. Se iba hasta mi country para verme. Conmigo mal no la pasaba. Y era súper atento: caía siempre con una cajita de bombones o con alguna flor”.

Además, la pareja se llevaba tan bien que hasta compartían chiste.  “Una vez me pidió que le hiciera el ‘koala’ y no me pude resistir. Fue tan gracioso… Teníamos mucha piel, una química increíble. No te voy a mentir: la pasamos bien en la cama. ¡Me susurraba al oído y me volvía loca!”.

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