La tarde de las gatitas frías: día de la independencia entre diplomáticos y modelos

Lengua de trapo

La gala que reunió al poder político y económico en la Embajada de Estados Unidos ayer tuvo la peculiar presencia de algunas chicas desamparadas buscando un hombre bueno que las lleve a casa.

Nacido un 4 de julio, el Día de la Independencia, cuántas películas del cine de Hollywood remiten al día más importante para los Estados Unidos. Ayer se realizó la clásica gala anual de este importante acontecimiento para el país del norte en la Embajada argentina, a la que acudieron muchísimas personalidades del mundo diplomático, político, empresarial, y celebridades de la actividad artística y deportiva.

El poder económico y político de la Argentina estuvo concentrado entre las doce del mediodía y las dos de la tarde en el Palacio Bosch, sede de la residencia de la embajadora en la Avenida del Libertador.

La representante de los Estados Unidos en la Argentina, Vilma Martínez, fue la anfitriona de los invitados con un cóctel de la firma gastronómica EAT y posó para las fotos con todos ellos, inclusive con el modelo Iván de Pineda, uno de los famosos más reconocibles de la gala, muy cómodo entre los representantes del país del norte y los invitados allí.

La ceremonia tuvo una particularidad: nadie entendía que hacían allí esas chicas.

Si, esas, esas que estamos más acostumbrados a ver en Esperanto, Ink, algún casting, sesiones fotográficas de revistas masculinas, algún baile televisivo y mucho programa de la tarde.

Pero en pleno mediodía porteño en esa zona, no suelen circular. Lo más curioso es que algunas -las pocas elegidas- polulaban comiendo saladitos o charlando en esos cómodos sillones tomando un champú.

Sin embargo, la mayoría (menos conocidas pero muy bonitas) estaban afuera, en la puerta

Soportando un frío glaciar en una jornada lluviosa, estaban ahí paraditas, pobrecitas, con paraguas algunas y otras bajo un techo del costado, esperando que un señor bueno las lleve hasta casa ante la falta de taxis por la demanda de un día tan aciago.

¿Quieren nombres?... Olvídenlo ! Se sorprenderían con más de uno. Pero semejante paquetería merece discreción. El trabajo dignifica y como los psicólogos, guardamos secreto profesional.

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