Aníbal Pachano: Operativo Bondad

Medi?ticos

El jurado de peor carácter de la televisión ahora va a terapia y ya sin Alfano en el medio para volarle la galera, trata de cambiar el perfil.

Uno de los jurados más polémicos del Bailando por un sueño, Aníbal Pachano, inició un operativo "lavandina" para tratar de dejar atrás su costado más polémico, caracúlico y mal llevado en el mundo mediático que lo vio nacer, lo festejó, lo desgastó y lo trituró con la ayuda de su horrible y por muchos momentos soberbio carácter.

Ahora Pachano va a terapia con el Licenciado Gabriel Rolón para calmar sus fuegos internos y reapareció en lo de Tinelli hablando de "son de paz", sobre todo gracias a que se sacó de encima a su talón de Aquiles, Graciela Alfano.

Pachano se hizo famoso de grande y parece que este acontecimiento surtió un efecto arrollador en su vida: multiplicó en muchas cifras sus espectadores en el teatro -ya sin los aclamados Botton Tap sino como protagonista absoluto-, no paró de ir a programas y dar móviles dando pelea a quien fuera, patentó frases divertidas para los programas de archivo e inventó el famoso "Tingui tingui" que tanto hizo reír.

Pero un día Pachano dejó de hacer reir, en eternos monólogos de maestro ciruela, diciéndole a todos una y mil veces que "su trayectoria, su amada hija Sofía y su ex mujer Ana Sanz, los Botton Tap" y la mar en coche -innegables méritos- eran suficiente para bancar que cuando él hablaba, el mundo debía callarse.

Este verano las cosas cambiaron. Su nuevo espectáculo "Smail" no fue el éxito de "Pour la gallery" y estuvo "afuera" del jurado de Showmatch. La negativa de Santiago Bal de sumarse al estrado mediático le reabrió el acceso que estaba negado para él este año.

Con Alfano fuera del campo de batalla y la galera en su lugar, Pachano parece buscar otra manera de comunicarse. En "Bendita" la juega de gracioso y en el Bailando será más polémico. Pero asesorado por su familia y amigos, tratará de balancear el carácter, antes de terminar él mismo  "llorando en el campito" -como le deseó a tantos- y sin el mundo que descubrió y tanto ama: la pantalla.

Dejá tu comentario