Come una bombita todos los días hace 42 años

La costumbre empezó cuando era pequeño, pero se mantuvo a lo largo de los años.

Empezó como una travesura, pero se convirtió en costumbre. Un pequeño chino llamado Wang Xianju se comió los vidrios de una lamparita, para estupor de sus padres que corrieron al hospital pero se llevaron una sorpresa: al chico no le ocurrió nada.

El asunto es que esa no fue la primera bombita que terminó en la panza de Wang, quien siguió durante los siguientes 42 años desayunando una lamparita todas las mañanas, sin problemas.

Aunque afirma que tiene poca tolerancia al picante, el hombre del estómago de acero lleva contabilizadas una dieta de 1.500 bombitas de luz, sin que le hayan ocasionado ningún tipo de trastorno de salud.

Sin embargo, y vale aclarar, ingerir vidrio no constituye un alimento ni es recomendable para la salud de las personas.

Dejá tu comentario