Detienen a una pareja estadounidense por matar a sus huéspedes

Fueron arrestados tras admitir que asesinaron a sus invitados y los enterraron en su casa.

EFE
Por EFE

La policía de Panamá encontró ayer los restos de tres de las cinco personas que habrían sido asesinadas por una pareja de estadounidenses que los habían hospedado en su complejo de cabañas ubicado en la localidad Bocas del Toro.


 


William Dathar Holbert y su mujer, Laura Reese, huyeron a Nicaragua pero fueron detenidos y deportados el jueves pasado. Al día siguiente, el hombre le confesó a la policía panameña que había asesinado a cinco personas, entre ellas, a un estadounidense identificado como Mike Brown, a la mujer de éste y a su hijo de 18 años.


 




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Los investigadores encontraron los restos de tres personas adultas que estaban enterrados en las inmediaciones de las cabañas que regenteaban Holbert y Reese, quienes se hacían llamar William Cortéz y Jena Seana. Los asesinatos habrían ocurrido en 2008, y habrían sido planeados por la pareja, que conocía la verdadera identidad de Brown.


 


Al parecer, Brown se llamaba en realidad Marcos Francis Allen y era buscado desde 1979 por la Justicia de los Estados Unidos por delitos de narcotráfico y secuestro. El hombre se había escondido en las paradisíacas islas de Bocas del Toro, Panamá, donde disfrutaba de su fortuna y había formado una familia.


 


Pero el secreto de su identidad quedó al descubierto. Por eso, Holbert y su mujer invitaron a la familia a quedarse en su complejo de cabañas. Tras compartir una velada amena se fueron todos a dormir, pero durante la noche, la pareja cometió los asesinatos y enterraron los cuerpos cerca de las casas.


 


Holbert fue acusado de homicidio y falsificación de documentos, mientras que su mujer enfrenta cargos por homicidio. Además, el hombre confesó haber asesinado a otros dos estadounidenses que llevaban varios años viviendo en Bocas del Toro para robar sus fortunas.


 


Las víctimas fueron identificadas como Cheryl Lynn Hughes, quien había desaparecido en marzo pasado, y Bo Icelar, quien había sido visto por última vez en noviembre de 2009. Sus huesos fueron encontrados en el patio del complejo.


 


Respecto a los dos empleados de la hostería, Holbert aseguró que, si bien desaparecieron, él no los mató.

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