Las internas de un "cabaret" que está matando a la Selección

12 de octubre de 2010

A 263 días de la Copa América en Argentina, las disputas del trío Grondona-Batista-Bilardo deja un perjudicado: el equipo.

A 263 días del comienzo de la Copa América, el futuro de la Selección Argentina es una incógnita. Con un entrenador interino en el cargo y la indiferencia constante de los dirigentes de la AFA -especialmente del eterno presidente Julio Humberto Grondona-, la cuenta regresiva hacia el próximo gran compromiso empieza a apretarles la corbata a muchos de los que deben tomar decisiones.

Tres actores clave hay en esta historia: el mencionado Grondona; el Director de Selecciones Nacionales, Carlos Salvador Bilardo, y el cartelito con el nombre del DT, que en este caso tiene escrito Sergio Batista pero podría mostrar otro apellido de un momento a otro.

Checho, mientras se acostumbra a manejar el Rolls Royce que Diego Maradona no pudo terminar de limpiar, hace buena letra. Sabe que tiene el aval de Don Julio, que si fuese por el presidente ya lo hubiera confirmado en el cargo. Pero no es tan fácil, porque en el medio tiene una nariz, esa, la única que le pone un freno a las acciones autoritarias de JHG.

"Si no estoy de acuerdo con el técnico que elijan, me tengo que ir", deslizó Bilardo hace un tiempo (¿ante una hipotética confirmación de Batista?). "Espero con mucha ansiedad la decisión. La ansiedad me mata, pero respeto los tiempos de Grondona y Bilardo", dijo el actual DT hoy. "No hay apuros, la gente quiere que sea urgente, pero me parece que lo importante es elegir bien y no rápido", respondió el técnico campeón del 86 al rato.

Cuando asumió Diego como técnico, enseguida lo apuntalaron con la presencia del Doctor, que no se iba a perder "la" chance de volver a entrar al predio de Ezeiza. La relación entre el astro y el Narigón fue la de siempre: roces, ratificaciones de amor y paz, más rumores de peleas, el mítico abrazo en el Centenario al grito de "¡que la chupen, Carlos, que la chupen!" y un final poco feliz con el "Bilardo me traicionó" del Diez en la histórica conferencia post Mundial de Sudáfrica.

Eso, sumado al "Grondona me mintió" de esa misma tarde, formó el combo perfecto: una sociedad Julio Humberto-Carlos Salvador contra el crimen organizado, léase ese hombre barbudo -y sus secuaces- que se terminó de echar solo con sus viscerales palabras, con su sello, con su estilo.

El camino, entonces, estaba allanado para que el poder de Bilardo crezca dentro de la AFA. Si fuese por él, el DT sería Alejandro Sabella, hombre de su querido Estudiantes. Y es ese el único motivo por el que Grondona no confirmó aún a Batista, siquiera tras la goleada al campeón (sin piernas) Mundial en el Monumental.

Mientras tanto, entre las políticamente correctas declaraciones de Batista, el silencio pronunciado de Grondona y  los frenos de Bilardo, hay un tema que se les está traspapelando: la Selección.


 


De la Redacción de minutouno.com