"Esperaba repudio más enérgico del Gobierno"

06 de noviembre de 2010

Pablo, hermano del militante del PO asesinado el pasado 20 de octubre, criticó la actitud del Gobierno y del líder de la CGT, Hugo Moyano.

Pablo Ferreyra, hermano de Mariano, el militante del Partido Obrero asesinado tras un enfrentamiento con referentes de la Unión Ferroviaria, aseguró que esperaba del Gobierno nacional un "repudio más enérgico" por el crimen, "más allá de despegarse".



Además, calificó de "muy tibia" la respuesta del titular de de la CGT, Hugo Moyano, sobre los gravísimos incidentes que le costaron la vida al militante de izquierda, tras un choque de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca con representantes del gremio que conduce José Pedraza.


 


En un reportaje que hoy publica el matutino Página 12, Pablo Ferreyra consideró que alrededor de la muerte de su hermano, ocurrida el 20 de octubre pasado en el barrio porteño de Barracas, hay "responsables materiales y políticos, así como intereses empresariales y de la Unión Ferroviaria".

Y abogó por que, "al menos, esto sea una bisagra y haya una reformulación de los modelos sindicales". Consultado sobre la reacción del Gobierno nacional frente al asesinato, ocurrido una semana antes de la súbita muerte del ex presidente Néstor Kirchner, el joven de 31 años advirtió: "Me pareció buena y no: esperaba un repudio más enérgico, con algún tipo de sanción o algo hacia la Unión Ferroviaria, más allá de despegarse".



"Eso es algo que no vi", remarcó y evaluó que, frente al asesinato de Mariano, la "respuesta de Moyano fue muy tibia". El joven insistió en que "el Gobierno debería replantearse el modelo sindical".


 


"Tendría que haber libertad sindical. No deberían existir tercerizados, trabajadores de primera y de segunda. Ojalá esto dé a futuro una nueva perspectiva a los sindicatos. Hay una limitación, que es que los sindicatos, la CGT, arrastran vicios de los noventa. Se tienen que aggiornar", reclamó.



Si bien señaló que la Justicia tendrá la última palabra en torno a la investigación de la muerte de Mariano, manifestó que "hay muchos indicios de que hubo algo organizado", una "intencionalidad política" que dijo no lograr entender.



"Pareciera que hubo una zona liberada o una especie de incompetencia policial. Mucha gente declara que se abrieron los patrulleros, como para abrir paso a los matones", indicó.



Ferreyra añadió que "la amenaza a los periodistas muestra que había una conciencia de que se iba a hacer algo que no querían que saliera en los medios".



"Después se suma la aparición de (Cristian) Favale (acusado de ser el autor del crimen) mostrándose como un perejil y las declaraciones de otros imputados embarrando la cancha, culpándose entre sí", añadió.



El joven consideró "absurdo que maten a una persona en una situación así. Es patético que se recluten barra bravas para romper una protesta social, pero de ahí a matar a un militante y herir a otros... mucho exceso", se lamentó.


 


Por otra parte, Pablo dijo estar "conforme con el avance de la causa, con la fiscal y con la jueza". "Fue muy acertado que la fiscal le quitara la investigación a la Policía Federal. En lo personal, me generó mucha confianza que me recibiera y, además, se acercó el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales)", ponderó.



Finalemente, contó que con su hermano "teníamos diferentes miradas sobre la realidad política". "Muchos militantes de izquierda, a partir del kirchnerismo, empiezan a replantearse cosas. El era muy crítico del Gobierno, no tenía ninguna expectativa, pero yo sí, así que nos empezamos a distanciar políticamente", recordó, aunque aclaró que "nunca tuvimos una discusión".