Al fin apareció Candela, la hija del personaje con más vistas en Internet

10 de noviembre de 2010

José Luis Fernández, el muchacho accidentado que la rompió en la web, habla de lo que sucedió después de la explosión en YouTube. Historia de alguien común con una buena racha.

“¿Y Candela?”, es, por lejos, una de las nuevas frases que se incorporaron, casi de inmediato, en el abolengo popular de los argentinos. Casi con el mismo nivel de penetración con el que cualquier metáfora maradoneana invade los diccionarios invisibles, José Luis Fernández logró que sus desafortunados dichos se filtraran en lo más hondo de la argentinidad.

Un video en YouTube que reconstruía una fallida atención de urgencia en un hospital. Una pareja desorientada luego de un accidente en moto. Ella, lidiando con la burocracia y él, desde la camilla, preguntando incesantemente las mismas tres preguntas. A saber: ¿Qué me pasó? ¿Y Candela? ¿Y la moto?





La combinación de factores hizo que el viral explotara en Internet y que, pocos meses más tarde, alcanzara el medio millón de visualizaciones en YouTube. Lo que vino después, una sorpresa.

Protagonista de una campaña publicitaria realizada por la agencia de publicidad Young&Rubicam, presentaciones en eventos y, claro, el reencuentro con su famosa hija que, hasta ahora, no había dado la cara.

En una producción especial para la revista Gente, José Luis derribó el mito y presentó en sociedad a Candela. Además, relató cómo el accidente y su posterior difusión en la Web le cambió la vida y, claro, qué es lo que hizo con la moto.

Después del accidente, José Luis grabó un tema musical y desembarcó en el mundo de la noche pasando temas en boliches. “Después del accidente me hice conocido, fui a varios programas, filmé una publicidad y varios boliches me llamaron para pasar discos o simplemente para poner la cara”, comenta.





Pero más allá de la fama pasajera, el preguntador más visualizado de Internet logró capitalizar la exposición para mejorar su situación financiera: “Me hice famoso, me reencontré con amigos que no veía desde hace mucho tiempo y me pasaron cosas increíbles. Fue el golpe de suerte que necesitaba. Las cosas no me iban muy bien. Apenas fui a la primaria y trabajé en una fábrica de muebles hasta que me lesioné la columna y me despidieron. Con la indemnización me compré la moto para fletear”.

Pese a la repentina fama, la familia sigue viviendo en su casa. “No nadamos en la abundancia, pero algo mejoró. Espero que siga la buena racha. Estoy desocupado. Me gano la vida con la música. Tengo equipo, parlantes, humo, todo… Igual, si es verdad que soy la cara del momento, espero que las cosas cambien para bien”, finaliza.