Renunció el ministro de Defensa de Corea del Sur

Por: EFE
25 de noviembre de 2010

Fue a dos días del ataque de Corea del Norte a una isla fronteriza que causó cuatro muertos.

El ministro surcoreano de Defensa, Kim Tae-Young, presentó hoy su renuncia, a dos días del ataque de Corea del Norte sobre una isla, que causó cuatro muertos.

Su renuncia era reclamada por sectores que pedían una respuesta más contundente del Gobierno ante las “provocaciones” del régimen comunista norcoreano. Su dimisión fue aceptada por el presidente surcoreano, Lee Myung-back.

Antes de hacer público su paso al costado, el ministro de Defensa participó de una ceremonia en Seúl para rendir homenaje a los fallecidos, en la que calificó el ataque norcoreano como un hecho “que nunca debió ocurrir”.

Por su parte, los legisladores del oficialista Gran Partido Nacional consideraron que la reacción militar ante los disparos de artillería de Pyonyang de este martes fue demasiado tibia.

El ataque sobre la isla de Yeonpyeong, situada en plena frontera intercoreana en el Mar Amarillo (Mar Occidental), se produjo por sorpresa y causó la muerte de dos civiles y dos militares, además de 18 heridos, cinco de ellos de gravedad, en el bando surcoreano.

Las fuerzas surcoreanas respondieron a su vez con artillería, en un intercambio de disparos que duró cerca de una hora.

El ataque fue uno de los más graves por parte de Pyongyang desde el fin de la guerra de Corea (1950-1953), que terminó con un armisticio en lugar de un tratado de paz, por lo que técnicamente ambos países continúan en estado de guerra.

Aunque llegó al poder en febrero de 2008 con una línea de mano dura hacia Pyongyang, la Administración del presidente Lee Myung-Bak es objeto de crecientes críticas que le acusan de mantener una política demasiado templada ante las agresiones del país comunista.

El pasado marzo, 46 marines surcoreanos murieron al hundirse su corbeta en el Mar Amarillo, supuestamente alcanzada por un torpedo norcoreano, algo que Pyongyang niega.

En aquella ocasión Seúl suspendió durante algunas semanas los intercambios con Corea del Norte y llevó el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, que condenó el hundimiento pero sin culpar directamente a Pyongyang.