Lo dieron por muerto, lo velaron, y aparece vivo

10 de diciembre de 2010

Había desaparecido y tras una ardua búsqueda, la familia dio con un cadáver que creyó que era el suyo y lo enterró.

Un hombre de Neuquén comprobó que lo peor de irse de fiesta durante días no es olvidarse dónde dejó estacionado el auto o quedarse sin celular, sino volver a su casa para descubrir que había sido velado y sepultado por su familia y amigos.


 


Arturo Montecinos, un mecánico de 46 años oriundo de la ciudad de Neuquén, desapareció de su casa en el barrio de Alto Godoy el jueves 2 de diciembre pasado, tras discutir con su mujer. Enojado, el hombre decidió irse de caravana, pero dejó su auto estacionado en una calle. Al día siguiente, su familia encontró el vehículo, y hasta su celular en la guantera, lo que explicaba por qué no contestaba las llamadas.


 


Con estos indicios, su mujer y la hija de ambos, una chica de 20 años, radicaron esa misma noche la denuncia por desaparición en la comisaría 18 de la capital provincial, informó el diario Río Negro. Para el domingo 5, la policía había encontrado un cadáver en el canal de la avenida de Circunvalación, cerca de la ciudad de Cipolletti, que correspondía a la descripción publicada.


 


La familia de Montecinos reconoció el cuerpo el lunes pasado, en la morgue del Cuerpo Médico Forense de Roca. Tanto la mujer como la hija del mecánico aseguraron que se trataba de él por una cicatriz en el brazo derecho, otra en el abdomen (ambas producto de operaciones), y por el pelo canoso y la falta de dentadura.


 


Después de cumplir con los trámites de la morgue, la familia retiró el cuerpo, lo veló y lo enterró en el cementerio privado Jardín del Edén, a las afueras de Neuquén. Pero el miércoles pasado, Montecinos llamó a la puerta de su casa.


 


Sorprendida -y quizás también aliviada- la hija lo abrazó mientras que su mujer se desmayó y terminó internada en el Hospital Heller, en estado de shock. "Todavía no puedo creer que me hayan velado y hasta me da vergüenza salir a la calle. Estoy asustado porque no entiendo cómo me puede haber apsado esto", expresó Montecinos.


 


"Estaba muy rayado así que empecé a caminar y estuve tirado por el río", reveló el hombre, quien además explicó que la fiesta le duró poco y que pasó unos días en una casilla que improvisó en la orilla del río Limay.