Rocío Gancedo se quitó la vida: ¿se pudo haber evitado?

30 de noviembre de 2017

La muerte de la ex Gran Hermano conmocionó a la opinión pública y revivió el debate sobre la posibilidad de prever la actitud de los suicidas. ¿Qué hacer ante un cuadro depresivo?

Por Gimena Luz Figueroa

Las preguntas no encuentran respuestas cuando una persona decide quitarse la vida. Mayormente su entorno se cuestiona las mismas cosas: "si hablaba con nosotros", "a veces estaba triste pero después se recomponía", "tenía amigos". Lo cierto es que auqnue la persona cuente todos sus conflictos personales no siempre es un indicio de que no esté atravesando un proceso previo al suicidio.

La muerte de Rocío Gancedo encendió las alertas sobre esta problemática. La ex Gran Hermano se quitó la vida arrojándose de un quinto piso en el barrio porteño de Palermo. En sus últimas apariciones en televisión, había revelado un hecho de abuso que marcó su vida, la muerte de su padre que la estaba angustiando y hasta que se internó en psiquiátrico por un cuadro de depresión.

El suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

"Una persona puede parecer que está bien, cuenta sus problemas, hace catarsis, pero no es reflexiva. No hace un cambio y hasta desestima las soluciones. Por eso hay que leer entrelíneas qué es lo que dicen", revela la psicóloga y directora del Centro de Atención al Familiar del Suicida, Diana Altavilla en diálogo con minutouno.com.

"El suicida se muestra alegre como una pantalla".

Según la especialista, hay un error sobre la valoración de las actitudes de una persona que quiere quitarse la vida. "El suicida habla, se muestra alegre como una pantalla. Muchos creen que hay más probabilidades de que una persona callada tome la fatal decisión, pero no es así", explica.

"La persona que decide quitarse la vida ve a la muerte como un alivio".

"La persona que decide quitarse la vida ve a la muerte como un alivio respecto de un dolor porque no ve otro camino. Quiere acabar con una pena pero no justamente con su vida", sostiene Altavilla, quien pone especial énfasis en remarcar que "el suicidio nunca es lineal, sino que es multicausal". Existen numerosas situaciones a lo largo de su vida que llevan a una persona a tomar la drástica decisión.

En la Argentina, de las alrededor de 6600 muertes por año de personas de entre 15 y 24 años, casi 1000 son por suicidio.

En esta línea, habló de factores protectores que son vitales a la hora de prevenir. A su vez, pidió responsabilidad al entorno cuando alguien expresa sus deseos de morir: "Si la persona dice que quiere quitarse la vida es que está en los últimos tiempos del proceso".

Respecto de los factores protectores, Altavilla enumeró tres: la importancia de que el grupo de personas cercano al depresivo le brinde una "contención reflexiva", es decir "que lo escuchen y entiendan la gravedad de la situación".

Otros factores son: la presencia de un acompañante terapéutico; alejar a la persona en riesgo de elementos con los que pueda provocarse la muerte; y asegurarle terapia psicológica.

Más medidas de prevención, según la OMS:

Restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).

Información responsable por parte de los medios de comunicación.

Introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol.

Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.

Capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas.

Seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

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