Gastón Salas, el comodorense de "Bake Off": "Soy mejor en la decoración, Hernán en los sabores"

24 de junio de 2018

Dejó la Patagonia para instalarse en Buenos Aires y con 20 años está a un paso de convertirse en el gran pastelero argentino.

La ansiedad, el nerviosismo y –todavía- la sorpresa de estar en la final de Bake Off no abandonan la voz de Gastón Salas ni un segundo. El joven nacido y criado en Comodoro Rivadavia podría convertirse en el ganador del reality de pastelería y en diálogo con RatingCero.com cuenta cómo vive este momento.

“Estamos muy felices con Hernán, contentos de haber llegado a este momento. ¡Es una locura! Éramos doce participantes y quedamos solo dos”, cuenta Gastón, que se vino a vivir a Buenos Aires durante los meses de grabación del programa y planea quedarse un mes más: “Me recibieron con los brazos abiertos y estar acá y triunfar en lo que uno ama es el sueño de cualquiera”.

gaston-1.jpg

Empezó a cocinar a los cinco años y a los doce lanzó su primer micro emprendimiento: “De a poco fui creando y aprendiendo sobre la marcha con mis abuelas y mi familia sobre la pastelería. Me adentré en los que me gustaba, que empezó siendo un juego y ahora es mi vocación”, asegura.

Su llegada a Bake Off fue a través de la publicidad de Telefe, donde pedían pasteleros para participar del reality que en su transcurso promedió los 15 puntos de rating, superando en varias oportunidades a Periodismo para todos: “Hice cuatro castings y quedé. Es un sueño. Al principio me costó lo de las cámaras, pero después de algunos desafíos te acostumbrás y solo quedás vos y las tortas”.

gaston-2.jpg

Gastón agradeció el apoyo del público en las redes sociales y rescató su importancia en su paso por el programa: “Hicimos un esfuerzo muy grande en el camino que recorrimos hasta la final y los mensajes que nos dejan son muy lindos”.

Al momento de elegir el desafío más difícil, no duda en que fue la Torre de bombas: “Me puso en jaque”, reconoce, mientras que el que más le gustó fue la Torre Eiffel. Al compararse con Hernán Lambertucci, entre risas, asegura: “Me considero mejor n la parte de decoración, sin embargo él en los sabores es mucho mejor que yo. Necesitaríamos la mitad de cada uno para hacer el pastelero perfecto”.

En cuanto a los jurados, el joven de 20 años rescata la actitud de que pasteleros profesionales prueben y califiquen a pasteleros aficionados: “Creo que Damián es muy técnico y es uno de los que más cuesta conquistar en el momento de degustar los postres”.

Sobre su futuro, tiene ganas de estudiar y convertirse en profesional: “Tengo muchos proyectos en puerta y poner una escuela sería uno de ellos”.

Temas