Aberrante: Gerardo Romano relató el episodio de acoso sexual que sufrió en su niñez

01 de agosto de 2018

El actor, que se luce en su papel de "El Marginal 2", habló con detalles de un hecho que vivió en carne propia arriba de un colectivo.

En pleno éxito de El Marginal 2” donde interpreta a Antín, director del penitenciario San Onofre, Gerardo Romano realizó una fuerte confesión sobre su adolescencia y el episodio de acoso sexual que sufrió arriba de un colectivo: “Se me paralizó el corazón, estaba aterrado, llorando con pánico”, relató el actor.

Fue en un bondi, un veterano me empezó a hablar y me empezó a manotear la japi, yo era muy chiquito, el colectivo – en ese entonces trolebús- venía vacío, tenía 13, 14 años. Me agarró una desesperación”, comenzó a relatar Romano sobre el aberrante hecho. “Le dije ‘permiso’ bruscamente. Corrió la pierna, me dejó pasar, toqué el timbre para que parara, bajé y bajó, subí, él subió, y cuando estaba a punto de cerrar la puerta, me largué, quedó él arriba y yo abajo. Llegué a mi casa y me puse a llorar todo el camino y cuando me abrió mi vieja no le pude contar nada”, agregó.

“Lloré todo el camino. Cuando llegue a casa no le pude contar nada a mi vieja”

Sin embargo, el acoso no terminó ahí. Al día siguiente, Romano vivió una situación extraña a la salida del Colegio Sarmiento al que asistía, ubicado en Libertad y Arenales: “Miro de la vereda de enfrente y lo veo, él me inclina la cabeza y me hace un gestito con la mano, se me paralizó el corazón. Empecé a caminar rápido y me seguía”, contó el actor y recordó que caminó por Avenida Santa Fe hasta Paraná“aterrado, llorando con pánico, con el pibe detrás”.

Según relató Gerardo a “El show del espectáculo”, en ese momento aparecieron dos policías que lograron detener al hombre que lo perseguía, pero el final fue inesperado: “Empecé a correr, a gritar y llorar, los policías lo corren, le doblan el brazo, lo dan vuelta contra la pared y no era. Me acuerdo que el tipo asustado dijo: ‘Puta que lo parió, soy padre de familia, ahora cuando llegue a mi casa me voy a mirar el espejo a ver si tengo cara de degenerado’”, indicó.

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