Desde la última resonancia, Paloma y su familia tuvieron que esperar cuatro meses para saber si el tumor había crecido o no. “Fueron 4 meses de espera, rezos, aceptación, desesperación, de aprender a respirar, y también de quedarme sin aire, a agradecer que te hayan salvado la vida ese 7 de junio. Y sobre todo de mucha ansiedad”.

En ese sentido, Brel desatacó que su trabajo le sirvió de “sostén emocional” y que los viajes le permitieron “llorar sin esconderme y soltar tanto enojo por lo que te tocó vivir”.

“Hoy fue un gran día. Y el comienzo de una espera más larga de 6 meses para nuevamente control el tumor. Gracias a todos por sus oraciones. Les pido que siempre la tengan presente para que logremos el milagro y un día nos digan que desapareció el tumor!”, escribió esperanzada sobre la situación de salud de su hija.

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