Carla Quevedo, sobre la serie de Monzón: "El femicida no es un monstruo, es el hijo ejemplar del patriarcado"

07 de junio de 2019

La actriz que interpreta a Alicia Muñiz en la ficción que narra la vida del boxeador y el femicidio de la modelo, en diálogo con RatingCero.com, habló sobre la importancia de que se conozca la historia en televisión.

La vida de Carlos Monzón bien podría contarse como la historia de un gran boxeador, un ídolo, un campeón mundial que ganó 87 peleas, de las cuales 59 fueron por nocaut. Sin embargo, tantos títulos y victorias quedaron en la nada la madrugada del 14 de febrero de 1988 cuando el ex campeón mundial de boxeo asesinó a golpes a su mujer, Alicia Muñiz, para luego arrojar su cuerpo desde el balcón de la casa donde vacacionaban en Mar del Plata.

Cuando me llamaron para hacer la serie puse como condición leer los guiones antes de aceptar la propuesta porque me parecía importante, no solo como actriz sino como mujer y feminista, asegurarme que la línea de narración y la historia se contara con responsabilidad, verdad y con una visión contemporánea y un compromiso que es el que tenemos hoy en día”, cuenta Carla Quevedo, quien se puso en la piel de Muñiz para interpretarla en “Monzón”, la ficción que se estrenará el lunes 17 de junio a las 22.00 en Space.

Carlos Monzon (La Serie) - Trailer Oficial.mp4

Tal como expresó y enfatizó la actriz en diálogo con este portal, “se podía contar la historia de Alicia como ‘una anécdota más en la vida de Monzón’, que no lo fue, porque en el momento que él deviene en femicida todos sus títulos quedan opacados porque la vida de una mujer vale mucho más que cualquier cosa”.

Si bien para componer el personaje Quevedo no tuvo contacto con la familia de Muñiz, sí se pudo acerca a la vida real de Muñiz a través de sus diarios íntimos y por algunas apariciones de la modelo en televisión: “Ella hablaba mucho con sus amigas. Carmen Carrasco siempre cuenta que Alicia sabía (lo que iba a pasar). Incluso, en los diarios íntimos a los que tuvo acceso a leer porque son parte del expediente judicial, Alicia es muy clara y escribe que tenía miedo de que Monzón la matara. Las mujeres que están en esas situaciones saben el peligro real que corren. Creo que ella creía en el bien y en que el amor podía cambiarlo”.

“Alicia creía que el amor podía cambiarlo”

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En cuanto a las repercusiones que traerá la serie Quevedo opinó que “está bueno que la serie no muestre a Monzón como un monstruo” y que “tiene que generar empatía porque el femicida no es un monstruo, no es la excepción, es el hijo ejemplar del patriarcado, el hijo diez, el que cumple con la norma que la sociedad patriarcal construyó porque el femicidio no es un crimen sexual, es un crimen de poder, del poder del hombre sobre la mujer”.

Por supuesto que Carlos Monzón fue un ídolo”, sostuvo Carla y resaltó también que “es importante que veamos en la tele cómo la sociedad festeja que el femicida cumple con la norma patriarcal, es el que lleva el poder que la máxima consecuencia es sacarle la vida a una mujer”.

"Los femicidas son los más adaptados y eso es lo peligroso"

También indicó que el personaje de Monzón “tiene que generar empatía porque es un ser humano” y remarcó que los femicidas “lejos de pensar que son unos inadaptados o unos monstruos, son los más adaptados, y eso es lo peligroso, porque están en todos lados”.

El 80% de los crímenes suceden en el seno familiar y en la vivienda de la víctima. Dejemos de hacernos los boludos con que el femicida es un raro, y también es víctima –lo cual no le quita responsabilidad- de la sociedad patriarcal que lo construyó. Es necesario que se vea, que lo hablemos, lo discutamos, que el femicida está entre nosotros, está híper adaptado y hasta es festejado”, expresó Quevedo.

Por último, la actriz expresó que “no hay que educar a las chicas para que no salgan solas y con pollera, hay que educar a los varones para que no acosen y no violen. Hay que denunciar y asesorarse”. Actualmente y a la par del movimiento feminista, se crearon varios espacios a los que la mujer pude acercarse y ser asesorada. En muchos casos, las situaciones son tan delicadas que las mujeres no hablan por miedo a la represalia y a que la violencia se instale. “Si bien el Estado todavía no nos acompaña dela manera que nos tiene que acompañar, nos tenemos entre nosotras”, finalizó.

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