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"El Irlandés": deshumanización, mafias y el mejor Robert De Niro

20 de noviembre de 2019

Martín Scorsese aprovecha a un elenco de excelencia para dar vida a un relato que expone el crimen organizado de la posguerra en Estados Unidos, explotando los detalles y a un De Niro descomunal.

El 27 de noviembre estará disponible en Netflix El Irlándés, película de Martin Scorsese protagonizada por Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci. En tiempos donde la brevedad es norma, el director de Taxi Driver y El lobo de Wall Street vuelve a hacer de las suyas, dándole forma a un relato de 209 minutos donde, curiosamente, el paso del tiempo entra en juego desde la primera escena.

La misma muestra a Frank Sheeran, interpretado por un maravilloso De Niro, en un geriátrico iniciando la narración de los años más rupturistas de su vida. Acto seguido, se lo ve joven en Italia en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, asesinando gente por orden de su superior.

Los atisbos de duda que presentan en esa escena desaparecerían con el correr de los años, dado que su status de mano de obra desocupada de la posguerra transformarían su habilidad para matar sin culpa en su modo de vida, dando lugar a un proceso de deshumanización que De Niro exhibe con calidad y sin clichés a lo largo de los “años dorados” del personaje.

La narración se centra en los años cincuenta y sesenta: Sheeran se empieza a vincular con el poder y la mafia y su habilidad para ejecutar planes oscuros y matar cuando es necesario lo llevan a codearse con sindicalistas y políticos de alto rango.

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Aquí es donde el experimentado ojo de Scorsese para elegir a quién darle cada personaje vuelve a dar en la tecla: De Niro es efectivo con su Sheeran de pocas y justas palabras y contundentes acciones; el camino lo encontraría con Russell Bufalino, el inteligente mafioso que interpreta con holgura Joe Pesci y a quien obedecería durante todo el desarrollo central del filme; la efectividad y obediencia de Sheeran lo llevarían a cuidar las espaldas del líder sindical Jimmy Hoffa, cuyos extrovertidos discursos maridan a la perfección con la verborragia de Pacino.

A pesar de tratarse de una película de tres horas y media, la narración nunca pierde agilidad, de la mano de recursos como congelamientos de imagen y travelling descriptivos. Las escenas que marcan quiebres en la historia no tienen preavisos, sino que funcionan como cachetazos certeros a la atención del espectador.

El filme excede con creces el conocimiento previo que se pueda tener de algunas historias, como la de Hoffa, porque se centra en mostrar cómo llega cada personaje a su desenlace, utilizando los mejores recursos narrativos y el tiempo necesario en cada caso.

Por estos motivos (y algunos más) podemos afirmar que estamos ante una de las mejores producciones de 2019 y de toda la obra de Scorsese.

¿Vas a ver “El Irlandés”?

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