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Fernando Meirelles, director de "Los dos papas", desnuda las ideas centrales de la película

14 de diciembre de 2019

En diálogo con este portal, el reconocido director brasileño habla de los ejes que buscó expresar en el filme.

El próximo 20 de diciembre se estrenará en Netflix Los dos papas, película que narra la transición en el papado entre Benedicto XVI y Francisco. Este largometraje se suma a la lista de grandes filmes del director brasilero Fernando Meirelles que ya había dirigido, entre otras, Ciudad de Dios y El jardinero fiel.

En diálogo con este portal, el director habló con detalle de las ideas que buscó expresar en esta nueva producción.

¿Qué es lo que más te atrajo de esta historia, lo humano o lo eclesiástico?

- Más lo humano y político. La agenda política del Papa Francisco. Me gusta la idea del Papa de que el mundo es una casa común que estamos consumiendo y destruyendo. Me gusta el Papa y su idea de comprender el mundo como uno solo, y no como naciones, y su intención de levantar puentes en vez de muros.

La película también muestra el lado oscuro de Jorge Bergoglio…

- La película también busca mostrar la idea de tolerancia, dos personas que no se entienden encuentran un campo común porque son miembros de la misma institución, y la idea de culpa, perdonando al otro. Más que la Iglesia y el Vaticano, la idea es centrarse en la tolerancia y la culpa.

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¿Va a ser una película dinámica, dado que recorre amplios espacios temporales?

- En verdad, el primer corte de la película tenía dos horas y cuarenta y cinco minutos, no era dinámica. Los diálogos eran mucho más largos y los cortamos a la mitad. Cortamos cuarenta minutos, principalmente de diálogos. La idea con los cortes fue darle más ritmo. Podría haber sido aburrida. Buscamos que sea lo más leve y personal posible, íntima. Creo que funcionó.

¿Cambió algo su opinión sobre estos papas después de hacer la película?

- Cambió más la de Benedicto XVI. Antes tenía una mirada muy ‘blanco y negro’ sobre los dos: el Papa bueno y el Papa malo. En el proceso conocí más a Benedicto. Un intelectual muy importante allí. Él tiene un punto: si la Iglesia se relaciona mucho con la vida secular, se pierde cierta conexión. Empecé a entender un poco más a la Iglesia Tradicional. Ahora no veo a Benedicto como un diablo. Bergoglio me sorprendió mucho. No sabía que a mucha gente no le gusta Bergoglio en Argentina. Nosotros descubrimos que era una persona que no sonreía, hablando con personas que trabajaban con él.

¿Cómo se dio la elección de Anthony Hopkins como Benedicto?

- Yo quería hacer la película con Jonathan Pryce, por su semejanza física y energética. Él es muy tranquilo. Para mí el Papa tiene la misma energía, muy amable. Pensaba que Jonathan podía hacer un papa perfecto y estaba en lo cierto. Para Netflix, Jonathan no era un nombre muy grande para una película de tanto presupuesto. La primera opción para Benedicto fue Anthony Hopkins. Él es un intelectual, lee mucha filosofía. Cuando Hopkins aceptó hacer la película, también arreglamos con Jonathan. En cuanto a Juan (Minujín), vine a Buenos Aires y vi a muchos actores. Él me pareció el más adecuado. Su comprensión, vi su papel en El Marginal, me gustó mucho.

La película se mete en la historia de Latinoamérica, principalmente Argentina: ¿cómo crees que puede asimilar la película alguien de otra procedencia?

- Hay varias opiniones. Fuera de Brasil, algunos escribieron que toda la parte de historia argentina no es necesaria en la película. Muchos otros dicen que lo que más le gustó fue conocer un poco del pasado y la historia argentina. Para mí es muy importante. Antes, yo no sabía tanto sobre la Dictadura argentina. Pensé que era parecida a la brasileña, pero fue mucho más brutal.

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