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De Nueva York a Argentina: la actriz que vuelve después de 10 años

28 de febrero de 2020

Después de una década viviendo en Nueva York, Carla Quevedo hizo las valijas para volver a instalarse en Argentina.

Después de diez años viviendo en Nueva York, Carla Quevedo hizo las valijas definitivamente y vuelve para vivir en Argentina. Si bien en este período la actriz hizo importantes trabajos en nuestro país como su papel de Alicia Muñiz en la serie Monzón, siempre volvía a Estados Unidos.

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La actriz manifestó su decisión en un profundo texto en Instagram, con fotos referentes a su decisión y a su tiempo en Nueva York.

En enero del 2010 me subí a un avión, con 21 años y sola, y me fui a Nueva York. Dije que iba a hacer unos cursos de teatro, pero en realidad convertir dos meses en una década fue mi manera de sobrevivir. Conocí mucha gente, me hice de grandes amigos, aprendí mucho de mi profesión, trabajé en un restaurante y también en Hollywood. Pero las cosas de las que me escapé, y las que bloqueé tantos años, me siguieron y se sentaron al borde de mi cama esperando pacientemente a que yo estuviera lista para mirarlas de frente”, inició la actriz.

Quevedo reflexionó: “Me fui lejos, me la banqué sola, sufrí en silencio y sin molestar a nadie. Y aunque no entendía el porqué de esa necesidad, lo hice bastante bien... Hasta que empecé a chocarme con esas cosas que mi cabeza había escondido en distintas partes de mi cuerpo”.

En enero del 2010 me subí a un avión, con 21 años y sola, y me fui a Nueva York. Dije que iba a hacer unos cursos de teatro, pero en realidad convertir dos meses en una década fue mi manera de sobrevivir. Conocí mucha gente, me hice de grandes amigos, aprendí mucho de mi profesión, trabajé en un restaurante y también en Hollywood. Pero las cosas de las que me escapé, y las que bloqueé tantos años, me siguieron y se sentaron al borde de mi cama esperando pacientemente a que yo estuviera lista para mirarlas de frente. Durante años me creí que no había lugar para mi, que tenía que desaparecer, y me las rebusqué para hacerlo de mil maneras posibles: Me fui lejos, me la banqué sola, sufrí en silencio y sin molestar a nadie. Y aunque no entendía el por qué de esa necesidad, lo hice bastante bien... Hasta que empecé a chocarme con esas cosas que mi cabeza había escondido en distintas partes de mi cuerpo. Algo así como la búsqueda del tereso. Lo más difícil de estos 10 años fue aprender a pedir ayuda. Y es lo más valioso que aprendí en la vida. Aprendí también a aceptarme, y a honrar mi pasado sabiendo que lo que me pasó no me define. Aprendí que nadie puede realmente con todo solx.Y en paralelo a la procesión interna, estos años me regalaron las anécdotas más increíbles. La sensación de que podía pasar cualquier cosa maravillosa cada vez que salía a caminar por esas calles que crecí viendo en películas no me abandonó nunca. Y mi vida por momentos se transformó en esas escenas de película también. Michael Cera estuvo en el living de mi casa la semana pasada. Un hombre de 76 años se convirtió en uno de mis mejores amigos. (Sigue)
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En enero del 2010 me subí a un avión, con 21 años y sola, y me fui a Nueva York. Dije que iba a hacer unos cursos de teatro, pero en realidad convertir dos meses en una década fue mi manera de sobrevivir. Conocí mucha gente, me hice de grandes amigos, aprendí mucho de mi profesión, trabajé en un restaurante y también en Hollywood. Pero las cosas de las que me escapé, y las que bloqueé tantos años, me siguieron y se sentaron al borde de mi cama esperando pacientemente a que yo estuviera lista para mirarlas de frente. Durante años me creí que no había lugar para mi, que tenía que desaparecer, y me las rebusqué para hacerlo de mil maneras posibles: Me fui lejos, me la banqué sola, sufrí en silencio y sin molestar a nadie. Y aunque no entendía el por qué de esa necesidad, lo hice bastante bien... Hasta que empecé a chocarme con esas cosas que mi cabeza había escondido en distintas partes de mi cuerpo. Algo así como la búsqueda del tereso. Lo más difícil de estos 10 años fue aprender a pedir ayuda. Y es lo más valioso que aprendí en la vida. Aprendí también a aceptarme, y a honrar mi pasado sabiendo que lo que me pasó no me define. Aprendí que nadie puede realmente con todo solx. Y en paralelo a la procesión interna, estos años me regalaron las anécdotas más increíbles. La sensación de que podía pasar cualquier cosa maravillosa cada vez que salía a caminar por esas calles que crecí viendo en películas no me abandonó nunca. Y mi vida por momentos se transformó en esas escenas de película también. Michael Cera estuvo en el living de mi casa la semana pasada. Un hombre de 76 años se convirtió en uno de mis mejores amigos. (Sigue)

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Lo más difícil de estos 10 años fue aprender a pedir ayuda. Y es lo más valioso que aprendí en la vida. Aprendí también a aceptarme, y a honrar mi pasado sabiendo que lo que me pasó no me define. Aprendí que nadie puede realmente con todo sola”, explicó la actriz sobre uno de los grandes aprendizajes que tuvo en Nueva York.

En el final del texto, resume sus mejores anécdotas y enfatiza sobre su regreso: “Caminé llorando una hora y 37 minutos para comprar un Cachafaz. Protagonicé una serie con Oscar Isaac y Winona Rider. Alguien me dejó un bowl de chilli de regalo en la puerta de mi casa. Alguien me rompió el corazón. Estuve en dos mini terremotos y un gran huracán. Le enseñé a varios Yankees a jugar al chinchón y al strip Chancho va. Les hice trampa. Hice cerca de 500 castings y quedé en 6. Hoy finalmente me vuelvo a vivir a Argentina porque lo que me funcionó una vez ya no me funciona, y porque las caricias significativas no se encuentran en ninguna otra parte del mundo. ‘Vuelvo al sur como se vuelve siempre al amor’”.

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