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Casi Feliz: el alter-ego de Sebastián Wainraich en un formato poco habitual

30 de abril de 2020

La serie que Netflix estrena este viernes se centra en Sebastián Wainraich interpretando un personaje intencionalmente parecido a él.

Este viernes Netflix estrena Casi Feliz, una serie semibiográfica protagonizada por Sebastián Wainraich y Natalie Pérez, que cuenta con 10 capítulos de media hora cada uno.

Casi Feliz | Temporada 1 | Tráiler oficial | Netflix

La serie combina sin estupor momentos de autocomplacencia con otros de autoparodia llevada al extremo por parte de Sebastián, quien está separado de Pilar, personaje muy bien logrado por Natalie Pérez, con quien divide la tenencia de los hijos que tienen en común. El televidente no tardará en darse cuenta que el personaje de Wainraich sigue enganchado con su ex. A continuación, uno de los ejes de la trama será el tire y afloje entre esta situación y algunos intentos de aprovechar la soltería.

En un recurso no muy habitual en la ficción argentina, Sebastián Wainraich interpreta a un personaje que es un alter-ego muy parecido a sí mismo. A saber: tiene el mismo nombre de pila, es una figura de la radio FM y fanático sufrido de Atlanta, entre otros aspectos. La búsqueda de naturalidad se completa con la elección del director Hernán Guerschuny, que ya dirigió a Wainraich en Una noche de amor, comedia romántica que protagonizó junto a Carla Peterson.

UNA NOCHE DE AMOR - TRAILER OFICIAL

Un punto a destacar de la serie es la forma en que se muestra el acercamiento a la fama de Sebastián: la instalación del perfil “yo antihéroe” de forma totalmente natural; sentimientos de culpa del protagonista que afloran durante toda la trama y la notoria incomodidad del protagonista para iniciar nuevos vínculos con mujeres en tiempos de feminismo.

Otro de los atractivos, paradójicamente, quizás también explica el punto débil que se le puede encontrar a la serie: la efímera participación de famosos como Adrián Suar, Gustavo Garzón, Julieta Díaz y Juan Minujín en pequeños personajes corridos de los que nos tienen acostumbrados no deja de ser un toque distintivo de Casi Feliz, en escenas en la que Wainraich se desenvuelve con suficiencia. Sin embargo, desnuda por momentos la falta de un tercer personaje más atractivo y presente, que permita que el hilo central no caiga todo el tiempo en los hombros de Wainraich y Pérez.

Así y todo, Casi Feliz presenta a un personaje corrido de muchos estándares de nuestros medios como es Sebastián Wainraich, y lo exhibe de una forma que merece ser vista.

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