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Gustavo López y un conmovedor relato por la muerte de su padre

13 de septiembre de 2020

El periodista contó la trágica historia de su papá, un hombre trabajador que fue asaltado y terminó muriendo por una enfermedad terminal.

Gustavo López relató con detalles el estremecedor final de su padre por una enfermedad terminal a la que le antecedió un violento asalto.

Invitado a PH: Podemos Hablar, el periodista contó la historia de su familia, cuyo crecimiento se basó en el desarrollo de una panadería en Lanús fundada por su abuelo, Aniceto. Héctor, su padre, que también trabajaba allí, logró el crecimiento de la empresa, por lo que se mudaron al centro.

"Teníamos todo para disfrutar. Mi papá ya empezaba a hacer el catering de fiestas de casamiento y de 15, así que había pasado de ser una panadería a ser una confitería. Y comenzó a crecer”, comentó. Hasta que un día todo empeoró por una violenta situación.

Gustavo Lopez contó el día que cambió su vida por completo - Podemos Hablar

“Un día mi viejo fue con mi mamá a llevar unos manteles a lavar. Ella se baja, él se queda esperándola en el auto y viene un tipo y le apunta. Le dice: Correte, andá para el lado del acompañante”, relató. Lo que siguió fue una escena de una película, porque el delicuente lo llevó con él mientras lo apuntaba con una pistola por Avenida 25 de mayo en Lanús.

"Mi viejo dice: Si me agarra el semáforo rojo, me tiro. Justo se pone en verde, pero se tira del auto y el tipo se le tira encima. Y forcejean, forcejean ... Al tipo se le escapan tres tiros ... Me acuerdo que vino a mi casa con el brazo todo mordido. Porque, en ese momento, era vida o muerte”, recordó.

“Mi viejo tenía 41 años recién cumplidos y gozaba de muy buena salud. Yo no sé si esto tiene que ver con lo que le pasó, pero algunos dicen que sí. Empezó a sentirse mal. Yo pensé que tenía angina, fiebre, gripe... Nunca pensé que era una enfermedad terminal. Un día, estaba en el colegio y llegan mi hermana y mi prima a buscarme. Hablan con la profesora, que me dijo: López, vaya. Y nos fuimos de Lanús al Instituto del Diagnóstico de Marcelo T. de Alvear. No me voy a olvidar nunca más el lugar y la calle. Cuando llegué, estaba mi viejo muerto”, contó.

En ese momento, López tenía 17 años y se hizo cargo del negocio de la familia. "La vida empieza de nuevo. Me gustaría tenerlo en un Mundial, en una Copa América, en los partidos... Él era re futbolero. Cuando voy a un torneo, yo duermo solo y a veces tengo una cama al lado. Y cuando la miro digo: Como no está mi viejo acá”, se lamentó.