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"Carmel, ¿quién mató a María Marta?": el auténtico "true crime" argentino

Por: Facundo Baez Rodríguez
06 de noviembre de 2020

La nueva miniserie de Netflix sobre el asesinato de María Marta García Belsunce se constituye como un apasionante relato de un crimen que ocupó la tapa de los diarios durante meses.

El caso de la muerte de María Marta García Belsunce, ocurrida en 2002, fue un eje central informativo casi absoluto en Argentina durante meses. 18 años después, el interés por este tema vuelve de la mano de una miniserie de Netflix donde Vanessa Ragone y Alejandro Hartmann comandan una detallada y apasionante reconstrucción de los hechos.

Para quienes por cuestiones de edad o desinterés no siguieron el caso en su momento, Carmel, ¿quién mató a María Marta? resulta marcadamente revelador, intrigante y por momentos apabullante. Incluso para los conocedores a fondo del asunto, constituye una mirada desde el cenit de una historia que se puede abordar desde muchas aristas y es capaz de despertar pasiones cruzadas.

En sus poco más de tres horas totales de duración, la miniserie aborda muchos aspectos. Desde los términos con los que se hablaba de la violencia de género hace 17/18 años (y como este caso fue una de las bisagras en este sentido) hasta el morbo que generaba conocer un poco de la vida de los más ricos en una época en la que el país tenía niveles históricos de pobreza.

Carmel: ¿Quién mató a María Marta? | Tráiler oficial | Netflix

Para algún desprevenido, vale recordar que María Marta García Belsunce fue encontrada muerta (o casi) en el baño de su residencia en el exclusivo country Carmel de Pilar. Lo que pasó antes, durante e inmediatamente después es el intrincado universo de especulaciones de un caso que 18 años después parece lejos de resolverse aún y que este documental aborda desde diversas preguntas como disparadores de los testimonios de los protagonistas.

Carmel logra que sea “apto para todo público” el verdadero berenjenal judicial que se armó a partir de este caso y a través de un efectivo uso de recursos logra que la narración adquiera dimensiones épicas. El documental cuenta con un gran material de archivo que da lugar a momentos bizarros y más de una sorpresa.

Por último, vale el reconocimiento de que la narración no parece priorizar una hipótesis sobre otra, elección que se engrandece en un caso que tiene de por sí todos los ingredientes que vuelven atractivo a un policial, destacándose las motivaciones sospechadas de la mayoría de los protagonistas y su status de aristocracia en modo berreta.

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