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Esteban Lamothe: "Elegir cómo morir es un derecho que no se le debería privar a nadie"

Por: Luli Carossia
11 de noviembre de 2020

El actor interpreta al esposo de María "Marie" Vázquez en la película "El cuaderno de Tomy", basada en la historia real de la mujer que relató en Twitter sus últimos días de vida.

“Tener cáncer es como tener gripe, no es nada vergonzoso, solo que mil veces peor”. Así de cruda y directa es la primera frase del tráiler de El cuaderno de Tomy, la película de Neflix basada en la vida real de María “Marie” Vázquez y protagonizada por Valeria Bertuccelli y Esteban Lamothe, que se estrena el 24 de noviembre.

La historia de la arquitecta y bloguera de 43 años llegó a los medios en 2015 cuando, tras una histerectomía total por un cáncer de ovarios, decidió contar en Twitter cómo eran sus últimos días de vida y escribirle un cuaderno a su hijo, Nippur, que en ese entonces tenía tres años.

Sabiendo que la muerte era inminente, Marie se rodeó de amor. Sus amigos y su esposo, Sebastián Corona - interpretado en la película por Lamothe - fueron sus pilares.

El cuaderno de Tomy | Tráiler oficial | Netflix

“Es un personaje que se encuentra en un momento de su vida donde está enfocado en algo puntual que es acompañar al amor de su vida en esa despedida, en esa etapa final. Se aleja de su ego y ahí encuentra un poco la iluminación en una situación que está asociada a algo terrible y oscuro que es la muerte", plantea el actor en diálogo con RatingCero.com. La película, describe, "nos demuestra que no hay una sola manera de morir".

El actor, que venía de protagonizar Puerta 7, reconoce que interpretar a Federico "fue muy inspirador y un desafío muy grande":“Lloré mucho cuando leí el guion por primera vez pero sentí que lo podía hacer".

Para preparar a ‘Fede’, Lamothe conoció a Sebastián, a quien visitó en su casa de San Telmo. Ese día, recuerda, “fue intenso”: “Salí de esa casa agotado y feliz. Hay cosas que no tienen explicación lógica. Él fue muy amoroso y el hecho de que me abriera las puertas de su casa fue fundamental por la energía y lo revelador e intenso que fue estar y ver lo que ellos armaron juntos”.

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Dentro de los momentos más crudos de la película, reconoce que uno "lo marcó": “Hay una escena de la película en la que él está sentado en el sillón de la habitación del hospital y ella le dice ‘Fede, pongamos fecha’. Él estaba tan ocupado yendo y viniendo, haciendo trámites, que entra en una especie de iluminación. En medio de esa vorágine burocrática que rodea a la muerte, él no se quiebra, no llora, ni se pregunta por qué les pasa eso".

Hablar de la muerte desde su propia experiencia

Durante los meses internada, María Marie habló del cáncer sin tapujos, criticando incluso la frase “larga y dolorosa enfermedad” que muchas veces suele usarse en los medios para evitar decir una palabra que tanto temor lleva acarreada. Con ironía y humor negro, lo expuso con todas las letras y contó en Twitter cada una de las vivencias: los vómitos, el insomnio, los efectos de la quimioterapia. Todo de lo que no se habla. María Marie tuiteaba que se estaba muriendo.

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“Cuando viene la enfermedad y la muerte nos quedamos paralizados, tratando de huir de ese miedo y no lo enfrentamos. Creo que hay que ir hacia el miedo y no escapar porque morirse puede ser una cosa increíble. Es el último gran secreto y la última gran verdad”, opina Lamothe sobre el tema.

Al igual que la protagonista, suelto y sin tapujos, reveló a RatingCero.com su propia experiencia, la cual aún tiene a flor de piel y que se asemeja en varios puntos a su personaje en “El cuaderno de Tomy”.

Durante la pandemia se murió mi mejor amigo, Santiago. No pude despedirlo y apenas pude abrazar un cajón de madera. Tenía cáncer hacía unos quince años, y todo ese tiempo lo acompañé. Pasé mucho tiempo en hospitales, escuchando el ruido de los respiradores, y eso un poco me sirvió para la película. Tenía esa sensación de que –al igual que María Marie- con Santiago siempre enfrentamos al cáncer”.

También – cuenta- fue la primera vez que me tocó decirle a mi hijo Luis que un ser querido iba a morir”. Al igual que el actor, Marie relató durante una entrevista cómo fue el momento en el que le dijo a su hijo Nippur que “mamá no iba a estar más” pero el amor y la energía iban a quedar.

A Luis le cuento de su padrino, cómo lo acompañamos con alegría, enfrentando la enfermedad y el miedo a la muerte. Es algo que tenemos poco incorporado, incluso se la coloca como algo solemne, hacemos un velorio, todos están de negro, en silencio”.

Para este proceso, Lamothe cuenta que lo ayudó mucho la lectura, la fe y la ayuda de psicólogos “para que lo pudiéramos hablar sin generarle al chico ese pánico por la muerte. Al contrario, me pide que le cuente historias de su padrino y ahí permanece el amor y la energía”.

Gestionar la muerte y la polémica de la sedación terminal

La película plantea, entre otros temas, el debate sobre el derecho a decidir cómo morir cuando la situación es irreversible. Cuando quedan los días contados y el paciente permanece internado sabiendo que no existe esperanza ni solución.

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“Es un tema delicado”, opina Lamothe. “Por un lado están los principios, la Iglesia, la medicina occidental, que le hace jurar a los médicos que van a estirar la vida de los pacientes a cualquier costo. Yo quiero elegir cómo morirme. No hay mala voluntad con quienes piensan diferente y la película plantea eso, que hay muchas maneras de morir y cada uno podría elegirlo. Sobre todo cuando el desenlace es irreversible. Si me quedan diez días de vida y no puedo elegir, ¿voy a estar solo, asustado, lleno de drogas y amorfinado?”.

En ese sentido, el actor sostiene que “la eutanasia es un tema muy delicado pero el suicidio es una cosa diferente. Elegir cómo te vas a morir es un derecho y no se le debe privar a nadie”.

“La gente debería ver ‘El cuaderno de Tomy’ porque no hay una sola manera de enfrentar la muerte. Así como hay diferentes maneras de nacer y de transitar la vida, hay diferentes formas de morir”, remarca Lamothe.

Y concuerda: “La película te liquida, te deja destruido pero también pensando y con ganas de hablar del tema. Es bueno verla acompañado… ¡y con un paquete de pañuelos al lado! Pero creo que el público va a hacer catarsis al verla, va a ser un llanto liberador que deja cierto alivio”.

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