Pablo Echarri: "La desigualdad social es la primera causa que empuja al delito"

El actor, a punto de estrenar una nueva película, reflexionó sobre el presente político de la Argentina.

Echarri vuelve a la pantalla grande. Este jueves se estrena El silencio del cazador, la película dirigida por Martín Desalvo. Allí interpreta a Ismael Guzmán, un guardaparques que trabaja en la selva misionera. La aparición de un yaguareté –a los que se consideraba extinguido en la zona– abrirá paso al conflicto con los dueños de las tierras, quienes querrán cazarlo porque ataca su ganado. La historia narra las tensiones generadas por un triángulo amoroso, la lucha de clases y el privilegio de los ricos ante la Justicia. En este marco, el actor dio una entrevista para el diario Tiempo Argentino y también habló de la desigualdad en nuestro país.

El inérprete explicó cómo se despertó su interés político: "Uno va tomando las resoluciones que considera mejores a lo largo de su vida sin calcular ni especular. Y a medida que avanza se encuentra con consecuencias. A los 40 y pico de años ya tenía una familia y me encontré con una situación que nunca hubiera imaginado: el secuestro de mi padre. Fue algo muy dramático y movilizante, aunque afortunadamente no tuve consecuencias irremediables. Esa situación me hizo reflexionar mucho. Más allá del deseo de que se haga justicia según la ley establece, tomé conciencia como nunca que todo ese tipo de hechos –más allá de las modalidades y de las circunstancias que las favorecen– están marcados por la desigualdad social. Y sentí que me tenía que involucrar más, aportar mi granito de arena para buscar una sociedad distinta. Eso no significa que yo pueda cambiar mucho, pero sí aportar desde mi lugar y dejarles a mis hijos al menos una referencia. Quiero una sociedad más igualitaria y justa".

El secuestro de su padre fue determinante. Por eso sostiene que: "En esos días de encierro, esperando desesperado una llamada, pensé mucho. Surgió una semilla en mí y no pude ni quise detener su crecimiento. La desigualdad social es la primera causa que empuja al delito. Quiero mostrarles a mis hijos que vale la pena pelear por una sociedad más justa. Nuestra sociedad estaba muy marcada por la herencia de la dictadura. El sedimento del "no te metás" seguía circulando. Después la cultura del sálvense quién pueda de Menem, el "que se vayan todos" que generó De la Rúa... Por eso también la influencia de Néstor Kirchner fue tan determinante. Con él vimos en la práctica que la política podía transformar para bien la vida de la gente, sobre todo de los que menos tienen".