El "top ten" de los restaurantes de las estrellas que fracasaron

Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Sylvester Stallone, entre los famosos que más dinero perdieron por su aventura culinaria.

Podrán tener inmensas cuentas bancarias, mansiones millonarias y parejas que siempre encabezan los listados de las personalidades más deseadas del mundo. Sin embargo, pocas veces logran repetir el éxito en sus emprendimientos culinarios. A continuación, el listado de los fracasos más “glamorosos” que plantea Planeta Joy.

1. Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis y Sylvester Stallone, con Planet Hollywood
En 1996, los tres fortachones del cine de acción inauguraron Planet Hollywood, un local concebido no sólo para comer sino también como museo de objetos hollywoodenses. A los dos años, las pérdidas eran millonarias y el trío casi termina a los puños en la cocina del restaurante. En 2000, Arnold dejó la sociedad y la cadena, quebrada, fue adquirida por nuevos dueños.

2. Denzel Washington y Eddie Murphy, con Georgia
Juntos, los dos actores invirtieron en un restaurante de comida sureña en Los Ángeles, llamado Georgia. También participó el ochentoso basquetbolista de la NBA, Kareem Abdul-Jabbar. El local abrió en 1993 y en 2000 cerró sus puertas. Dicen que nunca pagaron el alquiler.

3. Claudia Schiffer, Naomi Campbell y Elle Macpherson, con Fashion Café
Las tres supermodelos cosecharon millones en las pasarelas pero la están pasando bastante mal con Fashion Café, la pata gastronómica de sus imperios. La franquicia no logra levantar cabeza y cerró sus puertas en España, al año y medio de haber sido inaugurada la sucursal de Barcelona, al igual que en otros países de Europa. Las chicas están pensando seriamente en hacer desfiles en el local, bien ligeritas de ropa, para aumentar el flujo de clientes.

4. Steven Spielberg, con Dive
El creador de ET es un experto de la ciencia ficción, pero no hubo efecto especial que pudiera salvarlo del desastre de Dive. El restaurante, con un enorme submarino amarillo en la puerta, estaba ubicado en uno de los barrios más coquetos de Los Ángeles pero sucumbió en enero de 1999. El submarino se subastó por seis dólares y dicen que lo compró un linyera que justo pasaba por ahí en el momento del remate.

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