Qué pasa cuando llamás al teléfono de "El juego del calamar"

TVO

Los curiosos fans llamaron esperando que al otro lado de la línea los invitaran al tenebroso juego.

El juego del calamar, la nueva serie de Netflix estrenada el pasado 17 de septiembre, se ha convertido en pocos días en una de las más vistas en la plataforma. La serie, de origen surcoreano, fue escrita y dirigida por Hwang Dong-hyuk, quien en algunas entrevistas afirmó que ‘El juego del calamar’ es una “alegoría de la sociedad moderna”.

Dong-hyuk se basó en juegos infantiles tradicionales coreanos de los años 70 (uno de estos es el juego del calamar) y estaría inspirado en cómics japoneses de ‘Battle Royale’.

Al inicio de la serie, un hombre llamado Gi-hun decide llamar al número que se encuentra al respaldo de una tarjeta que le dieron en el metro. Quien se la dio le aseguró que ganaría mucho dinero solo jugando juegos infantiles. Esto sería de gran ayuda para los problemas económicos que Gi-hun atravesaba.

Al pensar que no tenía nada que perder, después de hacer la llamada y entregar algunos datos, lo recogieron en una camioneta y, sin darse cuenta, terminó en una habitación con más de 400 personas con su mismo interés: jugar para ganar dinero.

Sin embargo, el juego resulta ser un poco distinto a lo que pensaban, pues era cuestión de vida o de muerte y, a pesar de que algunos se retiraron, decidieron volver a llamar y participar por el millonario premio.

Esta serie, que ha resultado ser un rotundo éxito, es la más vista de la plataforma en varios países y, afortunadamente, es solo una trama de ficción.

Sin embargo, algunos usuarios de la plataforma de streaming no pudieron dejar la curiosidad de lado y decidieron llamar al número que aparece detrás de la tarjeta (acompañado del prefijo 010 de Seúl), el mismo al que llamaron Gi-hun y los demás participantes del juego.

El número de teléfono es real, por lo que les contestaron cuando llamaron. Sin embargo, detrás de la línea no hay un misterioso hombre que los invita a un juego suicida, sino una persona común, cansada de la cantidad de llamadas y mensajes que ha recibido en los últimos días.

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