Guerra de clases en la tele: La rica Charlotte vs La parda Rincón

TVO

Anoche tuvo su momento en el Bailando la morocha mimada del programa de Tinelli: Andrea Rincón, que se diferencia de la otra favorita, Charlotte Chantal, con un estilo bien opuesto.

Andrea Rincón fue tratada de "parda" y "grasa" por Flavio Mendoza en una noche donde la pelea se volvió a instalar fuertemente en Showmatch.

Primero fue la chirriosa voz en alto de Flopy Tesouro con una verborragia poco creíble en el afán de obtener sus cinco minutos mediáticos a raíz de su desdichada historia de amor con Matías Alé.

Entre el desmayo de antenoche, su paso por los programas durante todo el día de ayer, la publicación del celular de Alé en su cuenta de Twitter y su enfrentamiento con el jurado, Tesouro hizo toda su gracia pero no imprimió demasiado.

Y a la hora de aparecer de nuevo, Andrea Rincón, una de las favoritas de la producción del programa de Tinelli, ocupó el centro de la polémica.

Con una peluca rubia tratando de emular a su antítesis en el Bailando, Charlotte Chantal Caniggia, pero esta vez con un "fernet shower" Rincón trató de sumar humor pero el jurado -que estaba malísimo- la castigó duramente, en especial Flavio Mendoza que se despertó belicoso.

Y allí nuevamente la "guerra de clases" volvió con todo al Bailando. Alguna vez fueron "las divinas" vs "las populares" y el remanido debate volvió con términos más cuestionables desde la descalificación por parte de Mendoza, quien la imaginó más "de pueblo, más parda, más grasa" en la cumbia que bailó.

En un año donde el "sí se puede" y la inclusión son banderas del programa, nuevamente la adjetivación despreciativa pone el foco en Rincón, como el polo opuesto de la fina, elegante, rica y cara Charlotte, también niña mimada de Ideas.

¿Bailar cumbia es ser grasa, ser parda, ser de pueblo? vale preguntarse.

Rincón no se quedó atrás y gastó a Flavio por su pelo teñido de platino y su eterno "zezeo". Nada que envidiarle a las mejores épocas de Alfano y Pachano en el jurado, o a otras peleas como las de Pachano y Granata, por citar sólo algunas.

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